Agosto 12 de 2009

Casi todos los países reclamaron el triunfo en la reunión de Unasur

A pesar de toda la artillería lanzada en la víspera por los presidentes de Venezuela y de Bolivia, la declaración final de la cumbre no mencionó el tema de la presencia militar de EE. UU. en Colombia.

La cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) que se realizó esta semana en Quito (Ecuador) tuvo un final que parecía sacado del sombrero de un mago. A pesar de toda la artillería lanzada en la víspera por los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales, la declaración final de la cumbre no mencionó el tema de la presencia militar estadounidense en Colombia, lo que algunos calificaron como un triunfo irrefutable de la gira previa del presidente Álvaro Uribe en la región.

Más allá de las interpretaciones, lo cierto es que el tema no quedó clausurado, sino aplazado al momento en que Uribe acceda a reunirse con los demás en Argentina, en palabras de la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, un "lugar neutral". En lo que varios analistas coinciden es en que el resultado de esta cumbre fue un triunfo del ala moderada del continente, liderada por el presidente brasileño Luiz Inácio 'Lula' da Silva.

Aunque la prensa de Brasil se hizo eco de algunos rumores según los cuales 'Lula' realmente abandonó la cumbre horas antes de que terminara para no hacer más evidente la división del organismo creado el año pasado, y no porque fuera a interesarse por el grave estado de salud de su vicepresidente, José Alencar -aquejado por un cáncer desde 1997-, hay que decir que esta semana el mandatario brasileño dio un paso muy importante en su ambicioso objetivo de que los otros 11 países de la Unasur le reconozcan a Brasilia el estatus de potencia regional que cree merecer desde hace tiempo. De ahí que hubiera propuesto que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dialogara con el bloque suramericano sobre la presencia de sus tropas en Colombia.

"Todo estaba listo, la Unasur debía condenar la instalación de bases estadounidenses en Colombia, pero apareció la voz sensata del estadista, del luchador de grandes batallas, del obrero que llegó al poder pese a que todo estaba en su contra (...) El hombre que no concibe un diálogo sin interlocutores", dijo Fernando Larenas, editor general del diario ecuatoriano El Comercio, en un análisis publicado después de la cumbre. Según él, la reunión de la Unasur fue un gran tropiezo para el presidente Chávez, que insistió en que había que condenar el acuerdo de cooperación militar entre Bogotá y Washington y que vio cómo su "histriónico discurso fue opacado por la sensatez y el equilibrio" de líderes como 'Lula'. Y todo esto, sin que ni el presidente Uribe ni su canciller Jaime Bermúdez se aparecieran por Quito (la representante colombiana fue la vicecanciller Clemencia Forero).

"El resultado de la reunión de la Unasur es una demostración del éxito de la gira del presidente Uribe (por siete países de Suramérica). Las explicaciones que dio el Presidente colombiano a muchos países sobre los alcances, los objetivos y la operación del acuerdo desvelaron muchas dudas y eso se vio reflejado en la falta de consenso para condenarlo, como era el propósito de Venezuela", señaló, por su parte, el director de la Fundación Seguridad y Democracia, Alfredo Rangel. Sin embargo, los analistas no se ponen de acuerdo en si la falta de consenso para incluir en la declaración final una condena a Colombia se debe más a un éxito diplomático de Uribe o a un revés de Chávez y de los llamados países bolivarianos.

"Se ha restablecido el equilibrio, se ha evitado la polarización, pero la gira de Uribe no fue exitosa. Tan solo sirvió para ganar margen de maniobra cuando todo estaba perdido. Sencillamente se le lanzó un salvavidas en aguas turbulentas y es así como el Gobierno colombiano está logrando sobreaguar pero, en el fondo, las corrientes siguen siendo las mismas", afirmó el internacionalista Vicente Torrijos.

La paja en el ojo ajeno...

En la cumbre, la propuesta de resolución final para condenar a Bogotá, que presentó Morales, terminó siendo ignorada y se abrió paso la convocatoria a una nueva reunión el próximo 24 de agosto, en la que los ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa de la Unasur discutirán el tema de las bases y tratarán de llegar a una postura común en torno al controvertido acuerdo. Por eso, y para no bajarle el perfil al tema, también se propuso la reunión en Argentina, pero esta vez con Uribe y los demás presidentes a bordo. A Colombia, para muchos analistas, se le presentará también una oportunidad de oro en la eventualidad de que asista a una próxima reunión regional, pues es probable que no vuelva a tener un espacio como ese para poner en evidencia que hay otros países que tienen o negocian acuerdos militares con países de fuera de la región (el más mencionado es el de Venezuela y Rusia, pero en los últimos días ha sonado mucho el que existe entre Brasil y Francia, por ejemplo).

"Pienso que esto va a resolverse con mucha conversación, con debate, diciendo las verdades. La gente va a tener que escuchar cosas que no le gustan", aseguró 'Lula'. Sin embargo, una fuente de la Cancillería colombiana le dijo a la prensa que si el lugar de la reunión sigue siendo Quito, Bogotá no irá a la cumbre de ministros de Defensa. Solo si es en otro país "Colombia asistiría, y de paso ahí sería bueno tratar otros temas como el armamentismo, el tráfico ilegal de armas y el terrorismo", dijo. Un nuevo desaire que, para el ministro de Defensa ecuatoriano, Javier Ponce, podría "marginar y excluir de todo el proceso de integración" regional a Colombia. "No quiero ni imaginarme una tontería así", afirmó.

Lo que quizás se le olvida a Ponce es que una Unasur sin Colombia, con tan poco tiempo de fundación, podría significar una prematura acta de defunción a un organismo que le apuesta a la integración y a ser, como bloque, una potencia económica mundial.

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