Historia de las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Colombia

El 4 de julio, los estadounidenses en Estados Unidos y alrededor del mundo,  conmemoran aquel día en 1776 en que representantes de las 13 colonias originales, firmaron la Declaración de Independencia y se inició el proceso para convertir a Estados Unidos en la nación soberana que es hoy. Mientras que los estadounidenses festejan la independencia de la nación en el país con desfiles, fuegos artificiales y asados, aquí en Colombia celebraremos no sólo nuestra propia historia, sino también la de nuestra fuerte relación bilateral con Colombia, así como los valores que compartimos y sobre los cuales ésta se cimienta.

Las excelentes relaciones diplomáticas que EE. UU. y Colombia disfrutan hoy empezaron en 1822, cuando el presidente de EE. UU. James Monroe recibió al encargado de negocios de Colombia Manuel Torres. En ese momento, EE. UU. fue una de las primeras naciones en reconocer a Colombia como una república independiente. Al año siguiente, envió a su primer representante oficial a establecer la misión de EE. UU. en Colombia. Así, dos países jóvenes forjaron un vínculo fundamentado en la común experiencia de la lucha por la independencia,  la libertad y un gobierno democrático para su gente.

Los pueblos de Colombia y Estados Unidos comparten más que los principios comunes sobre los que se fundaron las dos naciones. Compartimos también valores y aspiraciones. Estos factores comunes son los verdaderos cimientos de las excelentes relaciones que existen entre nuestros dos países. Creemos en el Estado de derecho y el respeto por los derechos humanos. Buscamos la igualdad, la seguridad y la prosperidad económica para todos los ciudadanos de nuestros países. Colaboramos en la lucha contra las drogas y el terrorismo, dolencias que desestabilizan nuestra región y amenazan nuestras sociedades. Expresamos nuestros valores compartidos a través de nuestra colaboración.  Estados Unidos y Colombia cuentan con programas conjuntos establecidos para promover el desarrollo económico, el fortalecimiento de las instituciones democráticas y el debilitamiento de los carteles de la droga y las organizaciones terroristas. 

Algunos ejemplos recientes de nuestros esfuerzos mancomunados indican cuán extensa es nuestra cooperación y respaldo mutuo. Hace poco asistí a la ceremonia de clausura de una conferencia de tres días sobre el desminado humanitario, donde los gobiernos, los militares, las comunidades civiles y las ONG de EE. UU. y Colombia, trabajando en colaboración, revisaron juntos acciones hacia el futuro para liberar a Colombia del flagelo de las minas antipersona. En junio, el presidente Uribe y yo visitamos juntos el buque hospital USNS Comfort en Tumaco. Durante su visita, la tripulación médica internacional a bordo del barco atendió a más de 12.000 pacientes, practicó cirugías, entregó anteojos y realizó consultas odontológicas. En el lado más entretenido, Juanes tocó guitarra acompañado de la Banda Sur de la Fuerza Aérea de EE. UU. Así, trabajando conjuntamente, nuestros dos países pueden alcanzar cualquier meta.

La relación entre Colombia y EE. UU. es ahora más fuerte que nunca. Ha evolucionado por más de 180 años. Continuará rindiendo frutos durante la administración Obama y en los años venideros. En los próximos 180 años nuestras relaciones bilaterales alcanzarán dimensiones nuevas, pero tanto nuestra historia conjunta como nuestros valores y aspiraciones siempre serán sus cimientos. El 4 de julio celebraré los 233 años de la declaración de independencia de EE.UU. También celebraré lo que nuestros dos países han logrado y continuarán logrando, al trabajar unidos para seguir fomentando la seguridad, la prosperidad y la democracia.

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