Los esposos Néstor y Cristina de Kirchner se juegan su suerte en las elecciones legislativas.
Muchos se preguntan por qué si las elecciones del próximo domingo 28 de junio en Argentina no son presidenciales, sino legislativas, han dado tanto qué hablar y son consideradas tan importantes para la mayoría de los analistas.
Pasa que los comicios -en los que se renovarán la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado-, no son sólo un plebiscito para la gestión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Resultarán decisivos para fortalecer o derrumbar las aspiraciones presidenciales de una camada entera de dirigentes, entre ellos la mandataria (que tiene derecho legal a una reelección consecutiva), el ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007), el ex piloto de Fórmula 1, Carlos Reutemann, y el millonario alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri.
Kirchner será quien más arriesgue en la contienda con su postulación a diputado por la provincia de Buenos Aires, pensada para apoyar al alicaído Gobierno de su esposa, quien lo sucedió en 2007 en un inédito traspaso del poder entre consortes.
Una eventual derrota no sólo implicaría perder la mayoría en el Congreso y que su esposa enfrente dificultades para aprobar sus proyectos en los últimos dos años de mandato. También limitaría las posibilidades del ex presidente de reclamar un segundo periodo y recortaría su influencia dentro del oficialismo a la hora de definir quién competirá por el cargo más importante del país en 2011.
Y mientras la mayoría de las encuestas otorgan una estrecha ventaja a Kirchner en su intento por ganar el distrito más importante del país, que agrupa al 38 por ciento de la población, líderes de izquierda y derecha sacan cuentas para saber si seguirán en la carrera hacia la Casa Rosada.
"La elección de 2011 empieza el 28 de junio a las 6 de la tarde (...) Ese va a ser el comienzo de la campaña presidencial", opina Enrique Zuleta Puceiro, presidente de la consultora política OPSM. "Si Kirchner gana, sale primero en la grilla de partida".
Pero las cosas no están muy claras para el matrimonio K. El Gobierno está desgastado por la disputa con el poderoso sector agrícola, por una inflación disparada no reconocida por las estadísticas oficiales que ha minado el poder adquisitivo de los argentinos, y por el efecto de la crisis global sobre la economía local, que entre el 2003 y el 2008 experimentó una expansión sin precedentes, pero ya comenzó a desacelerarse. Para rematar, muchos argentinos están cansados del ríspido estilo de Gobierno que practicó Kirchner y continuó su esposa, quien tiene una escasísima tolerancia a las críticas.
En la provincia de Buenos Aires -histórico bastión del peronismo-, el mayor rival de Kirchner es Francisco de Narváez, un millonario empresario que llegó a la política en la última década y al que algunas encuestas le adjudican posibilidades de victoria y otras, la mayoría, empate técnico con el ex presidente. De Narváez nació en Colombia pero muy pequeño se fue a vivir a Argentina con su familia. Hace parte del peronismo disidente y se alió con el partido de derecha Unión PRO, del alcalde de Buenos Aires.
La mayoría de los sondeos de opinión en esa provincia indican que el peronismo en el poder retrocederá a un nivel del 35 por ciento, lejos del 46 por ciento que obtuvo en las presidenciales de 2007, y del 43 por ciento de las legislativas del 2005. El peronismo disidente sumaría un 30 por ciento, que sería poco menos que un triunfo.