Junio 3 de 2009

Su señoría Sotomayor

Los republicanos no se opondrán con fuerza al nombramiento de una latina en la Corte, para no ofender a las mujeres ni a los hispanos.

Creció en unas viviendas sociales del Bronx, estudió mediante becas y se graduó summa cum laude de la Universidad de Princeton en 1976. De ser confirmada por el Senado de Estados Unidos, Sonia Sotomayor sería la primera persona hispana -y la tercera mujer- en el tribunal más alto de ese país. El martes pasado el presidente Barack Obama nominó a Sotomayor, que desde 1998 es juez federal del Tribunal de Apelaciones del Segundo Distrito de EE.UU.

Aunque varios senadores republicanos cuestionaron pasadas decisiones legales de la jueza, se mostraron prudentes y evitaron amenazar con bloquear su nominación a la Corte Suprema de Estados Unidos. En efecto, es poco probable que los republicanos usen procedimientos de retraso para intentar bloquear la nominación. Los demócratas cuentan con una mayoría de 59 curules en el Senado, de 100 escaños. Como sea, no parece que el balance ideológico de la Corte Suprema de nueve miembros -que decide sobre polémicos temas sociales como el aborto- vaya a cambiar dramáticamente con la elección de Sotomayor, quien reemplazará al juez David Souter, también un liberal, quien se retira.

Los críticos republicanos se están enfocando en comentarios que Sotomayor hizo en 2001, con los que pretenden mostrarla como racista. En un discurso, la jueza dijo: "Me gustaría pensar que una mujer latina juiciosa, con una rica experiencia a sus espaldas, llega más a menudo a una mejor conclusión (como juez) que un hombre blanco que no ha vivido todo eso".

Pero una frase pronunciada hace ocho años podría no bastar para arrebatarle a Sotomayor su nombramiento y no parece probable que sean muchos los republicanos que se arriesguen a desafiar a la mayoría demócrata con una posición llamada a suscitar el rechazo de los votantes hispanos y del público femenino.

Quería ser policía

La nominación para la Corte Suprema es, según afirmó la propia Sotomayor, el "mayor honor" de su vida, uno que, dijo, acepta con gran humildad. La modestia es, según los que la conocen, uno de los rasgos distintivos de esta magistrada. Así lo recordó el propio Obama, quien tras referirse a los logros académicos y profesionales de la jueza de 54 años, insistió en que Sotomayor "nunca se olvidó de dónde empezó ni perdió el contacto con la comunidad que la respaldó".

Hija de inmigrantes puertorriqueños, Sotomayor se quedó sin padre a los nueve años. Su madre, Celina, una enfermera que trabajaba seis días a la semana, asumió las riendas del hogar tras la muerte de su esposo y se encargó de criar a sus dos hijos, a los que inculcó la idea de que el trabajo duro y la educación eran la mejor forma de progresar en la vida.

De ahí que les comprara la única enciclopedia del barrio y costeara sus estudios en una escuela católica, convencida de que equipados con los conocimientos necesarios sus hijos podrían llegar tan lejos como quisieran. Los dos aprovecharon los esfuerzos de su progenitora, que ha vivido para ver a uno de sus hijos convertido en médico y a la otra en candidata a ocupar uno de los nueve puestos vitalicios en el Supremo.

"Soy solo la mitad de mujer que ella", dijo la magistrada. Sotomayor recordó que, de pequeña, le gustaba leer las aventuras de la joven detective Nancy Drew, a quien aspiraba a imitar. El problema, según mencionó Obama durante el discurso en el que anunció su selección, es que Sotomayor fue diagnosticada con diabetes a los ocho años. Le informaron que las personas con su dolencia no podían ser policías ni investigadores privados. Recurrió entonces a su otro héroe, el abogado televisivo Perry Mason y optó por el Derecho.

La dama del béisbol

Su decisión más memorable en el citado tribunal de distrito se produjo en 1995, cuando tuvo que mediar en el conflicto laboral más grave que se vivió en la historia del béisbol, el deporte nacional de Estados Unidos, y su participación fue decisiva para que se llegase a una solución válida. A Sotomayor se le atribuye haber puesto fin a la huelga de siete meses de las Ligas Mayores, que previamente había cancelado la Serie Mundial por primera vez en 90 años, al emitir un dictamen que respaldó la posición de los jugadores y no la de los dueños de los clubes.

La jueza federal del distrito de Nueva York realizó una conferencia telefónica con todas las partes implicadas, decidió que no era necesario tener testigos y estableció argumentaciones orales. Después de escuchar a los abogados durante 90 minutos, tomó 15 para deliberar y dedicó 45 a leer su decisión, lo que dejó en claro que la mayor parte de esta había sido preparada con antelación. Sotomayor, que creció cerca del viejo Yankee Stadium, el legendario escenario de los Yanquis de Nueva York, en el Bronx, también se manifestó ese mismo día como una aficionada al deporte del béisbol. "No se puede crecer en el Bronx sin saber de béisbol, particularmente en una familia cuya virtud es que cada miembro tiene un equipo favorito diferente", señaló, siguiendo con una descripción que mostró un conocimiento seguro del juego.

Sotomayor se divorció cuando era joven y no ha vuelto a casarse ni ha tenido hijos. El presidente Bill Clinton la designó en 1997 para el Segundo Circuito Federal de Apelaciones, aunque los republicanos bloquearon su nominación durante más de un año, aparentemente por el temor a que algún día pudiera ser elegida para el Supremo.

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