El comunicador revela que su testimonio en una rueda de prensa fue clave para la condena del ex presidente a 25 años de cárcel por dos masacres y por el secuestro de este reportero y un empresario.
"¿Con qué derecho se irrumpe en el hogar de un periodista en la madrugada, con un armamento digno del desembarco de Normandía, para arrestarlo, secuestrarlo, poner en peligro a toda su familia y robarse su computador?" La pregunta, dirigida por el periodista peruano Gustavo Gorriti a Alberto Fujimori, terminó sellando la suerte del ex presidente, que hace unas semanas, tras un histórico juicio, fue condenado a 25 años de cárcel por dos masacres en las que murieron 24 personas y por el secuestro de este reportero y un empresario. Era 8 de abril de 1992 (tres días después del autogolpe, cuando cerró el Congreso) y estaban en una rueda de prensa en Palacio. El día anterior, Gorriti, por entonces corresponsal del diario El País de España, había salido de los sótanos del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), donde un comando paramilitar llamado Grupo Colina lo encerró durante 24 horas. Durante el juicio, se demostró que ese grupo recibía órdenes directas del mandatario y de su asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos. Gorriti acaba de hacer una breve visita a Colombia. Durante el juicio se habló mucho de la independencia del tribunal. ¿Qué opinión le merecen los jueces y la condena que dictaron contra Fujimori? Desde el comienzo fue muy interesante porque era el primer juicio de este tipo. Casi todos esperaban una condena porque existían muchísimas pruebas en contra de Fujimori, y lo que importaba era la calidad del veredicto. Por eso, los tres magistrados se cuidaron mucho y supieron manejar momentos muy difíciles, como cuando Montesinos dio su testimonio y hubo todo un intercambio de señales morse con los ojitos y los gestitos entre él y Fujimori. Fujimori optó por la estrategia penal y su abogado se basó en decir que era inocente pues no había pruebas suficientes para condenarlo. Ese fue un error fatal. Él, que antes se presentaba a sí mismo como el gran líder que todo lo sabía... ahora se presentaba como un tipo a cuyo lado volaban los elefantes y no se enteraba, como alguien a cuyo lado Montesinos hizo lo que quiso. Al final se dio cuenta de que ha sido una mala estrategia y en su último alegato, que dura dos días, busca hacer del juicio algo político, pero ya era muy tarde. Impresiona ver cómo pasó de ser ese personaje que parecía infalible a un ciudadano de Liliput... Sí. Y posiblemente ahí, en el momento en que él levanta el puño al comienzo del juicio y grita 'soy inocente' y uno de los jueces le dice 'un momento acusado, aquí mando yo', ahí hubo como un gesto corporal del típico ciudadano japonés, muy de disciplina de grupo y de reconocer jerarquías. Ahí estaba la persona de rango superior y Fujimori en ese momento se subordinó, agachó la cabeza y se sentó tranquilito. Uno de los argumentos que utilizó fue decir que estaba pagando los platos rotos por una guerra contra la subversión en la que también cometieron muchos errores los ex presidentes Fernando Belaúnde y Alan García, y que mientras ellos fueron absueltos, él iba a ser condenado... Sí, en la parte final del juicio dijo mucho eso y ahora los fujimoristas lo están repitiendo más en la prensa, en sus medios. ¿Y con qué fin? Para decir que estadísticamente hubo más muertes por desapariciones forzadas durante los regímenes de Belaúnde y García que en la era Fujimori. Eso es cierto, pero hay una diferencia. En los casos de Belaúnde y de García el problema fue una suerte de abdicación de la autoridad democrática. Fueron presidentes que querían mantener la Constitución y que en un momento fueron sobrepasados por las Fuerzas Armadas. En el caso de Fujimori, él sí tuvo un control total de todo lo que pasó, él creó un aparato en el SIN (Servicio de Inteligencia Nacional) desde donde mandaba, y dio directrices para crear el Grupo Colina. Por eso fue condenado. ¿Tienen razón quienes aseguran que Montesinos era quien realmente estaba tras el poder y Fujimori era la cara de un régimen perverso? Eso es absolutamente cierto pero también hay que decir que fue una relación muy compleja, con muchos elementos de simbiosis. Montesinos no podía funcionar a la luz, no podía estar sujeto al escrutinio público. A su turno, Fujimori se perdía totalmente en la cuestión de cómo controlar las fuerzas de seguridad y los temas de inteligencia, y rápidamente desarrolló una fuerte dependencia de Montesinos en ese aspecto. Pero Fujimori tampoco era solo el muñeco de ventrílocuo. Era un tipo sistemático que trabajaba mucho, al que le gustaba controlar y tener autoridad. Así se constituyeron en una sola unidad. El SIN le decía al Congreso cómo votar, a los jueces cómo fallar y al Consejo de Ministros qué hacer y qué no. ¿Cuál es la real fortaleza de los remanentes que se dice quedan de Sendero Luminoso? Sendero implosionó tras la captura de Abimael Guzmán (en septiembre de 1992). Cuando fue capturado por una unidad creada por Alan García, en la que nada tuvo que ver Fujimori, fue como si a un panal de abejas le hubieran sacado la abeja reina. Ahora, los nuevos líderes de Sendero, empezaron a fortalecer la organización en el reducto de Vizcatán, en el sur del país, que nunca había sido tomado por las Fuerzas Armadas. Es una zona boscosa y muy difícil que ellos dominan perfectamente. Establecieron mejores relaciones con el campesinado cocalero local y empezaron también a participar y a cobrar por el negocio de la madera, y después se metieron en el negocio de la cocaína. Por eso, los senderistas de ahora están muy bien armados y tienen un dominio muy bueno del terreno. Tienen capacidad de armar emboscadas en minutos.
El año pasado, el Ejército peruano ocupó por primera vez el reducto de Vizcatán, pero ha sido muy difícil y ha sufrido varias bajas. Sendero Luminoso conoce el territorio de esta región mucho más y puede moverse con mayor rapidez. Es la típica situación de guerra de guerrillas. A mí me recuerda mucho lo que eran las Farc hace 10 o 12 años.