Abril 1 de 2009

La mala hora de Ratzinger

Aunque mantiene las mismas líneas de su antecesor, el Papa se ha equivocado con sus declaraciones y discursos en varios temas.

El 19 de abril, Joseph Ratzinger cumplirá cuatro años como el Papa número 265 del catolicismo. Sin embargo, no parece haber mucho que celebrar porque durante su ministerio ha recibido feroces críticas de los más amplios sectores (incluso de su propia Iglesia). De hecho, hay países europeos donde se especula sobre su dimisión y su posible reemplazo y hasta se mencionan nombres sobre un eventual sucesor: el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga.

¿De dónde vienen tantos cuestionamientos a Benedicto XVI? Más allá de sus polémicas posiciones, todo indica que tiene un grave problema de comunicación. Y eso que ha utilizado métodos modernos, como You Tube, que jamás usaron los papas anteriores. Pero Benedicto ha cometido varios errores con sus discursos y declaraciones. La primera 'metida de pata' fue en el 2006, cuando un comentario que hizo sobre el Islam, relacionándolo con la violencia, despertó la ira musulmana y tuvo que rectificar. Luego, hace 15 días, en el avión que lo llevaba a África, el continente más azotado por el VIH (allí están 22 de los 33 millones de contagiados), afirmó que no es posible "resolver el problema del sida con la distribución de preservativos" y dijo que, "por el contrario, su uso lo agrava".

Esas declaraciones le valieron críticas de médicos, ONG y varios gobiernos, que cada año aportan miles de millones de dólares para frenar la pandemia. Algunos países calificaron sus palabras de "irresponsables" y "criminales", y la prestigiosa revista médica británica The Lancet lo acusó de manipular evidencias científicas.

Un par de semanas antes, un obispo había excomulgado a la madre y a los médicos de una niña brasileña de 9 años que tuvo que abortar de manera legal tras ser violada. Y en enero les levantó la excomunión a cuatro obispos ultraconservadores, entre ellos el negacionista Richard Williamson, que aseguró que "no existieron las cámaras de gas" y "solo unos 300.000 judíos y no 6 millones", murieron en los campos nazis. El Papa le exigió al obispo una "retractación pública e inequívoca", pero no lo volvió a excomulgar.

Según varias encuestas, cada vez más personas se preguntan si Benedicto vive en el siglo XXI. Algo que no pasaba con Juan Pablo II, quien con su habilidad paramanejar los medios apagó muchos de los incendios que ahora le complican la vida a Ratzinger. Lo curioso es que Benedicto no se ha alejado de las tradicionales posturas del papa polaco, pero sus comentarios han desatado tormentas que evidencian su problema comunicativo.

"Muchos ven a Ratzinger como una continuidad, menos mediática y peor asesorada, del papa Wojtila, cuya agonía contribuyó a tapar una crisis que ya estaba allí", aseguró un reciente editorial del diario El País. El panorama no pinta fácil para Benedicto XVI, pues su próximo viaje será a Tierra Santa (del 8 al 15 de mayo), una de las regiones más conflictivas del planeta y donde no solo tendrá que lidiar con judíos y musulmanes, sino también con cristianos ortodoxos, que le critican lo poco que ha hecho por el ecumenismo.

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