Marzo 18 de 2009

Giro a la izquierda en El Salvador

Tras caso 20 años de gobiernos de derecha, el triunfo de Mauricio Funes responde a los nuevos vientos que corren en América Latina.

De histórico fue calificado el triunfo de Mauricio Funes en las elecciones presidenciales de El Salvador el domingo pasado. No todos los días una ex guerrilla como el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, FMLN, pasa a ser gobierno y a tener la tercera parte del Congreso.

Funes ganó con 51 por ciento de los votos, una victoria que, si bien no fue aplastante, es señal de que los salvadoreños querían un cambio tras casi 20 años de gobiernos de derecha. Sin embargo y a pesar de los más antiguos miembros del FMLN, el nuevo presidente está muy lejos del ideario de esa organización que tuvo en jaque al pequeño país centroamericano. Funes se identificó como de centro izquierda moderado, del mismo corte de 'Lula' en Brasil y de Obama en Estados Unidos, y eso le abrió las puertas de la victoria.

Tras los Acuerdos de Paz de Chapultepec, firmados el 16 de enero de 1992 entre el Gobierno y el FMLN, este grupo vio cómo, elección tras elección, se esfumaban sus aspiraciones de conquistar la Presidencia, porque sus candidatos eran del ala radical. Pero en esta ocasión entendió que si quería 'coronar', debía moderar el discurso. Y Funes así lo dejó en claro en la primera intervención pública tras el triunfo. Se abstuvo de ensalzar a los Chávez de la región y prometió hacer 'florecer' las relaciones con Estados Unidos, el país que apoyó a los gobiernos de derecha durante los años del conflicto.

Y hace bien el periodista y ex presentador de CNN, pues El Salvador no es ni Venezuela ni Bolivia, y con Estados Unidos hay, de hecho, más temas de unión que de división. Existe un acuerdo comercial (Cafta) del que dependen muchos ingresos y más de 2,5 millones de salvadoreños que trabajan en ese país envían remesas que constituyen la segunda fuente de los ingresos nacionales: 17 por ciento del PIB.

Habrá que ver cómo lo reciben en Washington, pues las relaciones con otros líderes de izquierda de la región no han sido fáciles, en especial con Chávez y Daniel Ortega de Nicaragua. Sin embargo, el presidente Barack Obama les aseguró a los salvadoreños antes de las elecciones, que trabajaría con el que llegara al poder. Y es que, además, le conviene. El Salvador envió tropas a Irak y las mantuvo durante más tiempo que otros países latinoamericanos, y además se convirtió en centro neurálgico de cooperación regional en la guerra contra las drogas.

Las relaciones con Washington son uno de los retos para Funes. El otro es lograr armar un equipo de gobierno que incluya representantes de fuerzas políticas distintas al FMLN, para hacerle frente a la dura tarea que le espera. El Salvador tiene la tasa más alta de muertes violentas de Latinoamérica, debido sobre todo a la acción de las 'maras' o pandillas, que se han convertido en aliadas del crimen organizado. En 2008 se registraron  3.179 homicidios y se anticipa que con la actual crisis económica y la disminución de las remesas aumentarán los índices de violencia.

Funes necesita toda la ayuda posible y aunque el rápido reconocimiento de la derrota que hizo el candidato de Arena Rodrigo Ávila fue una buena señal, no garantiza que las tendrá todas consigo. La oposición le apostará a su fracaso para recuperar el poder.

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