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En materia política tres años son una eternidad. Y es muy posible que durante ellos confluyan factores como el ascenso de un líder con peso dentro de la oposición y una crisis económica que podría afectar a Venezuela. Pero mientras tanto todo indica que habrá Hugo Chávez para rato. Al menos más allá de 2012 cuando podrá postularse para un nuevo período.
Más que la figura de la reelección indefinida, que aplicará desde ahora no solo para el Presidente sino para todos los cargos de elección popular, lo que estaba en juego era la continuidad de la 'Revolución Bolivariana'. El triunfo del 'Sí' por un margen cercano al 10 por ciento, dejó claro que más de la mitad de los votantes tiene fe en ella mientras Chávez esté al frente. El 55 por ciento de los venezolanos le dieron su voto de confianza, mientras el 45 por ciento mostró su rechazo.
Esto quiere decir que más de seis millones de personas votaron 'Sí' y más de cinco millones lo hicieron por el 'No'. Comparados estos resultados con los del referendo constitucional de 2007, que también incluía la reelección indefinida -el 'Sí' obtuvo 4,3 millones y el 'No' 4,6 millones-, la oposición creció en 400.000 sufragios, mientras Chávez con todas las ventajas de controlar el aparato estatal, movilizó casi dos millones más de simpatizantes. Y si bien no son los 7,3 millones que votaron por él en las elecciones presidenciales de 2006, la cifra de seis millones es alta si se tiene en cuenta que la abstención en las consultas es mayor que en las elecciones presidenciales.
Si Chávez perdió en 2007 no fue por un avance sustancial de la oposición sino por apatía entre sus propias huestes que esta vez, enfrentadas a la posibilidad de perderlo, le respondieron con creces.
No tan derrotada
La derrota de la oposición, no obstante, no puede interpretarse solo por la negativa. De las elecciones de 2006 a hoy, ha logrado consolidarse y penetrar ligeramente en el chavismo, como lo demuestra el aumento de cerca de 800.000 entre esos comicios -Manuel Rosales, el rival de Chávez en las presidenciales obtuvo 4,3 millones de votos- y los resultados del domingo. Además, el triunfo en algunas alcaldías y gobernaciones importantes en las elecciones regionales y municipales de noviembre del año pasado fue importante.
Por primera vez en 10 años, la oposición rompió la barrera de los cinco millones de votos. "La oposición logró mostrarse completa y es muy grande para que le sigan llamando escuálida", asegura Luis Vicente León, director de la firma Datanálisis, quien agregó: "Ahora es que comienza el juego".
Por su parte, el dirigente de la oposición, Ismael García, señaló que el referendo dejó en evidencia que el país está polarizado, y que los cinco millones de votos que sacaron los antichavistas pueden significar que en las elecciones para la Asamblea Nacional (2010) y los comicios municipales, "esos cinco millones de votos pueden ser el 50 por ciento de la Asamblea". De momento, sin embargo, los avances, aunque no despreciables, no parecen suficientes como para desafiar el poder de Chávez.
Pero el panorama para el Presidente no está libre de nubarrones. Los precios internacionales del petróleo han caído en forma progresiva y los 40 dólares el barril de hoy están muy lejos de los 150 de hace unos meses. La significativa reducción de los ingresos afectará los programas sociales y de ayuda a los más pobres, que han sido la base de su inmensa popularidad y que le han permitido construir su más fuerte base electoral.
A esto se suma la escasez de alimentos básicos como la leche y la carne, el aumento de la delincuencia en Caracas y otros grandes centros urbanos sobre los cuales aún no le han pasado la factura de cobro completa, la inflación creciente que se come el sueldo de la gente y los efectos de la crisis económica estadounidense, su principal comprador de crudo.
Aún así, muchos creen que Chávez continuará profundizando las reformas que inició. "Lo más probable es que, a punta de decretos y con la amplia mayoría que tiene en la Asamblea Nacional, haga mover las otras reformas que estaban incluidas en el referendo de 2007, entre ellas el control del banco central -le dijo a CAMBIO la congresista estadounidense Eliana Ross Lehtinen-. Y eso solo conducirá a más abusos y al deterioro de la democracia".