El 'Sí' que apoyaba Evo Morales ganó el referendo en Bolivia

Morales y sus partidarios celebran la victoria. La oposición también tuvo motivos de satisfacción. Foto: EFE

Los bolivianos, por amplia mayoría, le dijeron 'sí' a la Nueva Constitución que apoyaba el gobierno de Evo Morales. El resultado fortalece al mandatario, pues se había convertido en una especie de plebiscito.

La Constitución resalta la importancia de indígenas, que componen el 47 por ciento de los 10 millones de bolivianos, y dedica todo un capítulo al respecto en el cual les reconoce 36 naciones con sus lenguas oficiales y les guarda un puesto en el Congreso y en las Cortes Constitucionales. Además descentraliza el poder en cuatro niveles de autonomía: departamental, regional, municipal e indígena. Le pone límites a la propiedad de tierras. Le da poder al Estado sobre recursos económicos clave, en especial sobre los campos en donde hay gas natural, equipara los sistemas de justicia indígenas con los oficiales existentes y declara que los jueces serán elegidos y no señalados por el Congreso. Lo más importante para el presidente Evo Morales, aparte de ampliar sus poderes, es que le abre la puerta para hacerse reelegir en 2010.

Sin embargo, lo que viene en adelante no está exento de dificultades. La aplicación de la nueva Carta -de más de 400 artículos- requiere de unas 100 leyes reglamentarias. El Presidente no cuenta con la mayoría necesaria en el Senado y va a tener que negociar con la oposición. Morales ha dicho que en caso de que los senadores no cambien de actitud, gobernará por decreto. Y esto podría generar otra serie de problemas interna y externamente.

 La nueva Constitución plantea también grandes choques en su contenido con las medidas aprobadas en cuatro de los estados que el año pasado  luchaban por independizarse  -Tarija, Pando, Santa Cruz y Beni- y que al hacerlo crearon lo que se conoce como estatutos autonómicos. En estos estados el 'No' triunfó en el referendo y defienden los estatutos aprobados el año pasado pues les permite que parte de las funciones administrativas centralizadas en La Paz se deleguen a los departamentos, sin afectar la unidad nacional. 

Se teme que en regiones como Santa Cruz -que desea defender a como dé lugar sus nuevos estatutos- se creen nuevos conflictos. La nueva Constitución reconoce las autonomías pero las divide en regionales, municipales e indígenas, restándole poder a los gobierno autónomos concebidos por los líderes de esas cuatro áreas del país.

 El peligro es el mismo de antes. Que en lugar de moverse hacia la unidad, Bolivia termine fragmentada y que Morales, eufórico con la amplia victoria, desconozca la fuerza de la oposición en las regiones. "Así como están las cosas, el Gobierno tiene que renegociar la agenda política, porque el país no solo está polarizado, sino que hay dos maneras de pensar. Y mientras existan esas dos maneras el conflicto será cada vez más latente'', dice el analista y economista Fernando Antoja. Bolivia necesita caminar por la senda del compromiso. Esa es la mejor receta. Habrá que ver si las partes así lo entienden.

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