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La izquierda radical o "populista" no marcha bien en Latinoamérica. Eso es lo que se puede extraer de la última encuesta del Iberobarómetro, conocido por CAMBIO. El estudio concluye, por ejemplo, que los presidentes Hugo Chávez, de Venezuela, y Evo Morales, de Bolivia, gozan de muy poca simpatía entre los latinoamericanos, quienes les estarían cobrando sus posturas extremas. Ambos mandatarios, al igual que el nicaragüense Daniel Ortega, presentan caídas muy agudas en los niveles de aceptación en sus respectivos países.
En contraste, líderes de la llamada "izquierda democrática", como Brasil y Chile, sobresalen en los niveles de aceptación en la región. Mientras Álvaro Uribe, quien tiene una aceptación interna que supera el 82 por ciento, convirtiéndose en el presidente más popular de los últimos años, aún sigue sin poder expandir su buena imagen al resto de los países latinoamericanos.
El estudio, realizado por el Consorcio Iberoamericano de Investigaciones de Mercados y Asesoramiento (CIMA), entrevistó a 12.401 personas en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos (latinos), El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela y Uruguay.
El Iberobarómetro, además, marca algunas tendencias interesantes en otras áreas. Por ejemplo, Latinoamérica es la región del mundo en donde el porcentaje de quienes consideran que están gobernados por la voluntad del pueblo (41 por ciento), supera a otras, como Europa occidental y África, donde el 38 y 34 por ciento, respectivamente, piensan de esa manera. También se resalta que los latinoamericanos tienen una percepción favorable acerca de los procesos electorales. Hace dos años solo el 34 por ciento pensaba que las elecciones eran justas y limpias, mientras que en 2007 la proporción subió a un 46 por ciento. Así mismo, es alto el porcentaje -un 80 por ciento- de latinoamericanos que cree en la democracia como sistema de gobierno.
Sin embargo, y a pesar de lo anterior, tanto el Congreso como los partidos políticos, pilares de ese sistema, no salen bien librados. Solo el 24 por ciento de los ciudadanos confía en el Congreso de su país y el 14 por ciento tiene seguridad en los partidos políticos.
En el estudio son las instituciones civiles las que cuentan con mayor prestigio, destacándose la Iglesia y la educación, con el 64 y 61 por ciento, seguidos de los noticieros con 55 por ciento y la prensa con 48 por ciento. Llama también la atención el hecho de que en lo que tiene que ver con los actores e instituciones internacionales que pueden ayudar en situación de crisis a sostener la gobernabilidad, los latinoamericanos se sienten más cerca a China y Europa que a EE.UU. La Unión Europea logra una aprobación del 48 por ciento y China un 41 por ciento, mientras que la imagen de Estados Unidos solo es aprobada por el 34 por ciento.
Las instituciones internacionales que sobresalen son Naciones Unidas, respaldadas por el 57 por ciento; Mercosur, con el 44 por ciento, y la OEA, con un 40 por ciento de aceptación. (ver gráfico)
Terrorismo, desempleo y corrupción
En cuanto a los problemas graves de la región, el terrorismo ocupa lugares importantes especialmente en Colombia y España con un 27 y un 30 por ciento, respectivamente, estando por encima de la inseguridad, el desempleo y la corrupción, que se califican como los más preocupantes en el resto de los países medidos. Y aunque en todos se han implementado programas para combatirlos, es solo en Panamá, Colombia y Argentina en donde sus nacionales aprueban en más de un 50 por ciento las gestiones de sus presidentes al respecto. Después de España y El Salvador, que presentan porcentajes de entre 30 y 50 por ciento, los demás están por debajo del 30 por ciento.
El tema de la economía y el desempleo sigue siendo una de las inquietudes de los latinoamericanos. Se resaltan El Salvador, en el que el 55 por ciento de ciudadanos lo califican como el más grave, y el de los hispanos en Estados Unidos, en donde el 50 por ciento lo ve alarmante.
En 17 de los 21 países estudiados, la gestión de los presidentes frente a este tema no alcanza en ninguno más del 30 por ciento. Tal vez por eso la medición del estado de ánimo de los latinoamericanos, que se relaciona directamente con la situación económica, ha bajado tres puntos desde al año pasado. En 2007, el 74 por ciento de los ciudadanos consideraba que la situación se quedaría igual o mejoraría. Este año la cifra es de 71 por ciento y se debe, según el informe, a la desaceleración en Estados Unidos por el alza del petróleo, los créditos hipotecarios y el temor a la crisis financiera.
En cuanto a la corrupción, según el estudio, el manejo de los presidentes ha mejorado, destacándose el caso de Panamá, en donde el 81 por ciento de sus ciudadanos está satisfecho con el desempeño de su presidente. Lo sigue Argentina con el 62 por ciento, Colombia con el 57 por ciento y Uruguay con el 52 por ciento. Sin embargo, aún falta más por hacer, ya que en los otros 15 países (incluyendo Puerto Rico, así como los hispanos en Estados Unidos), más del 50 por ciento de la población considera que el manejo que su gobernante le da al problema es malo o muy malo.