El primer ministro de Israel pasa por su peor momento

Olmert ha superado varios escándalos. ¿Volverá a salir avante? Foto: Efe

UNA VEZ MÁS, el primer ministro de Israel, Ehud Olmert, es investigado por corrupción. Es su quinto caso. Los anteriores incluían sospechas de transacciones inmobiliarias fraudulentas, y nombramientos políticos abusivos mientras era ministro de Industria y Comercio. En esta ocasión se trata de cargos de soborno, violación a las leyes electorales y hasta  lavado de dinero. La denuncia más reciente tiene que ver con su posible intervención en un negocio de la empresa privada  ImageSat  con los gobiernos de Colombia y Venezuela para alquilarles satélites espías. El escándalo ha alcanzado tales dimensiones que ya se habla de su posible dimisión.

La olla podrida que se destapó hace unas semanas cuando se conoció  que Olmert venía recibiendo grandes sumas de dinero desde que inició su periodo como alcalde de Jerusalén -que duró una década y terminó en 2003-, y  luego como ministro de Industria y Comercio. El dinero era entregado por el empresario estadounidense Morris "Moshe" Talansky, un rabino de 75 años que vive en Nueva York. Ahora, como testigo clave en la investigación, Talansky  testificó bajo juramento que "le entregaba al líder israelí sobres llenos de dinero pero que no esperaba nada a cambio". Sin embargo, ya se sabe que el empresario es uno de los principales socios de ImageSat.

 Según la policía, Olmert pudo haber recibido del rabino entre 150.000 y  500.000 dólares antes de convertirse en Primer Ministro en 2006. Las autoridades opinan que era dinero fraudulento. Olmert argumenta que eran donaciones legítimas para sus campañas, pero también ha dicho que de ser inculpado renunciará a su cargo. Las presiones no se han hecho esperar.

La ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, una de las mujeres más populares en Israel, dijo que el gobernante Partido Kadima -al que pertenecen ella y Olmert- debe prepararse para reemplazar al Primer Ministro. Así mismo el ministro de Defensa, Ehud Barak, llamó a Olmert a abandonar el puesto y prometió que sacaría al Partido Laborista de la coalición gobernante y que forzaría elecciones adelantadas en caso contrario.

Según las últimas encuestas publicadas por el periódico de mayor circulación,  el Yedioth Ahronoth, un 59 por  ciento desea que Olmert salga del gobierno o se tome unas largas vacaciones mientras que el 41 por ciento cree que quien mejor podría reemplazarlo es Livni. Olmert, sin embargo, aún tiene chances de mantenerse en el poder pues lleva varios años batallando con escándalos. Además, podría argumentarle a su partido que no existe otro candidato suficientemente fuerte para las elecciones generales que están planeadas para finales de 2010. Olmert también podría salir temporalmente y entonces Livni lo reemplazaría para evitar una crisis mayor mientras se espera que concluya el proceso en su contra.

Pero si el Primer Ministro renuncia en forma definitiva, el presidente Shimon Peres seleccionaría a alguien -probablemente Livni- para crear un nuevo gobierno sin elecciones. Sin embargo, este último también tiene rivales. El principal es Shaul Mofaz, ex jefe de los militares.

De cualquier manera, la crisis podría afectar seriamente el tratado de paz con los palestinos y las conversaciones con Siria, que están apenas arrancando y se encuentran en un momento crítico. El presidente palestino Mahmoud Abbas ha dicho públicamente que se trata de asunto interno de Israel, pero sus asesores creen que habrá consecuencias a nivel internacional y que el proceso se verá afectado. Todo lo cual compone un panorama difícil, que no permite tener expectativas de estabilidad y de paz.

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