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Raúl abrió la puerta de las reformas y los cambios, y tendrá que lidiar con esta situación que apenas comienza. Un cúmulo de expectativas y esperanzas invade a los cubanos.
De la URSS a Venezuela
Si la Cuba de Fidel tuvo como aliado estratégico -político, económico y militar- a la URSS, la de Raúl tiene a Venezuela, la Venezuela de Hugo Chávez. Una relación política y personal construida con dedicación y cuidado por Fidel en los últimos 15 años, desde cuando Chávez era un coronel golpista, y que fue heredada por Raúl. Hoy, la coincidencia de los dos gobiernos se da en todos los ámbitos.
Con una inversión millonaria de Venezuela, Cuba terminó la refinería de petróleo de Cienfuegos para refinar crudos para todo el Caribe y están trabajando en adecuaciones a la base de supertanqueros de petróleo de Matanzas. Cuba le apuesta a la exploración de petróleo y el socio principal de ese proyecto es Venezuela.
Pero el tema de fondo no es este. Ningún país se desarrolla solo con ella. Necesita créditos de la banca multilateral y privada. España se transformó en la década de los noventa con decenas de billones de euros que llegaron de la Unión Europea, y hoy lo está haciendo Portugal con la misma fórmula. Construir carreteras y puentes, aeropuertos y hospitales; mejorar los servicios públicos; financiar un Metro o un sistema de transporte masivo, más el cable submarino para Internet y 100 cosas más, no puede hacerlas un país si no cuenta con recursos de crédito. Con inversión extranjera apenas pone a marchar el aparato productivo. Sobrevive pero no se desarrolla.
Por eso en Cuba el centro del debate es el bloqueo. Raúl dio el paso que tenía que dar y en un discurso, leído con la formalidad del caso, dijo que estaba dispuesto a hablar con Estados Unidos con la condición de que respetaran la soberanía de su país. Más que justo. Y en la campaña presidencial, Barak Obama ha dicho que Estados Unidos tiene que tener una política hacia Latinoamérica que vaya más allá de contener a Cuba y a Venezuela, y anunció que en caso de salir elegido estaría dispuesto a hablar con los dos mandatarios: Castro y Chávez.
Por lo pronto son solo palabras pero están bien encaminadas. Con Hillary Clinton o John MacCain en la Presidencia de Estados Unidos, pocas serán las posibilidades de que la Casa Blanca cambie su política con Cuba, dominada por los cubano-americanos. Barack Obama, en cambio, podría hacer historio con un golpe político que clausurara, de una vez por todas, la Guerra Fría en este hemisferio. Así, les daría esperanza de unión y reconciliación a todos los cubanos: a los que viven dentro y fuera de la isla, que fue el deseo expresado por el historiador Leal.
Hasta 1902 -noventa años después que el resto de América- Cuba fue una colonia española; hasta el 59 fue dominada por Estados Unidos bajo la Enmienda Platt, que le daba la potestad de intervenir en los asuntos internos de la isla, y luego fue nación independiente y soberana hasta 1959, cuando se alineó económicamente con la URSS, con la que realizaba todo el comercio exterior y se abastecía de materias primas. Hoy tiene la posibilidad de no depender económicamente de nadie. Ese es otro desafío de la revolución de Raúl. Cuba ha buscado inversión extranjera de canadienses, mexicanos, franceses, españoles, venezolanos, brasileños, chinos. La gran paradoja para Estados Unidos es que cuando levanten el bloqueo, ya no tendrán dónde invertir.
Solo a los cubanos les corresponde definir su futuro. Y muy probablemente será de nuevo un régimen inédito en América Latina, que desafiará los convencionalismos de la teoría política y que le hará honor a un país por siempre deseado y distinto, ese que en el siglo XIX era conocido como 'La Perla de las Antillas'.
LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE
Raúl Castro cuenta con dos bastiones en la idea de transformar la revolución sin separarse de sus ideales. El primero es Carlos Lage, médico de profesión de 56 años y uno de los dirigentes más queridos. Se destacó como presidente de la Federación Estudiantil Universitaria. Cumplió una misión internacionalista en Etiopía como médico y luego se incorporó a un grupo élite de jóvenes que trabajaban directamente con el presidente Fidel Castro, denominado Grupo de Coordinación y Apoyo. De allí fue nombrado secretario ejecutivo del Consejo de Ministros. Hoy es vicepresidente de la República y representa al país en las cumbres iberoamericanas y los eventos internacionales.