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Pero es claro que cuando Estados Unidos levante el bloqueo (¿quizás con Obama?), los cambios democráticos estarán a la orden del día y no por presiones externas, frente a las cuales los dirigentes cubanos han demostrado ser refractarios, sino por la dinámica interna y las peticiones de los ciudadanos para que se levanten más prohibiciones.
La transición
En Cuba han calado dos frases populares, una se refiere a la burocracia del poder que todo lo maneja: "Para toda solución hay un problema" es la primera. La segunda hace alusión al control social: "Lo que no está prohibido es obligatorio". Dos sentencias críticas que son desafíos que enfrenta Raúl en el inicio de su mandato, además de los que reiteró en su discurso de posesión: defender las conquistas sociales de la Revolución, mantener la unidad nacional y defender la soberanía.
Quizás por la mezcla de estos factores -reformas y cambios en medio del bloqueo- el de Raúl será un gobierno de transición. Transición entre los dirigentes históricos que pelearon en la Sierra Maestra y continúan en el poder, y los nuevos que, a pesar de haber nacido en la Revolución y defender sus principios, viven en este mundo ancho y ajeno donde la política y la ideología pesan cada vez menos. Y donde más que el pasado, lo que tienen que defender es el futuro.
Transición también porque el de Cuba será un cambio pacífico, lento si se quiere. Es impensable hoy una ruptura institucional. Ocurrió lo que todos veían con una enorme expectativa -el retiro o la muerte de Fidel- y no pasó nada.
Cabe aquí una reflexión. Independientemente de lo que se piense de Fidel Castro y de los sentimientos que despierta este controvertido dirigente -el líder político más polémico del hemisferio occidental del siglo XX-, es difícil imaginar un mejor final para él: se retira del poder en vida, deja su puesto a su hermano, que ha sido su hombre de confianza toda la vida; y los cargos de dirección del Gobierno y el Partido están ocupados por jóvenes leales a él y a su causa. Mientras tanto, él se dedica a escribir sobre temas de medio ambiente, relaciones internacionales y cualquier cosa que se le ocurra.
Cambios, ¿hasta dónde?
La pregunta relevante en este momento es hasta dónde llegará Raúl con los cambios y las transformaciones. En casi todas las discusiones sobre el futuro de Cuba, el interrogante es por el modelo que se impondrá en la isla: ¿el de la República Socialista de Vietnam? ¿Corea del Norte? ¿China? Todas son naciones prósperas (Vietnam está creciendo a más del ocho por ciento anual y China a más del nueve por ciento) con gobiernos socialistas y regímenes de partido único. Y, además, sin bloqueo de Estados Unidos.
¿Cuánto de socialismo y cuánto de capitalismo habrá en Cuba en los próximos años? Siempre he pensado que más de lo que ocurrió en esos países, lo que sucedió en México es un buen antecedente para analizar el caso cubano. Luego de la Revolución Mexicana a comienzos del siglo pasado -la revolución de Pancho Villa y Emiliano Zapata-, México se desarrolló e industrializó a lo largo del siglo XX sobre la base de un régimen de partido único, el PRI, nacido de la revolución, que gobernó sin competencia por siete décadas. Hoy es una nación democrática con presencia de varios partidos en la escena política, fuerte culturalmente, independiente y soberana. Un país rico y orgulloso de su pasado, que logró mantener en alto el legado de esa revolución que derrocó a Porfirio Díaz, y que, a la vez, se modernizó y se insertó en el capitalismo global.
El camino de Cuba será una mezcla inédita de socialismo con capitalismo, de revolución con modernidad, que solo los cubanos pueden recorrer y definir.
Cambios notorios
En marzo se reunió en La Habana el VII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Uneac, uno de los eventos culturales más importantes del país que este año fue importante desde el punto de vista político. Alfredo Guevara y Eusebio Leal, dos de los intelectuales más respetados de Cuba y ambos de la entraña de la Revolución y cercanos a Fidel, pronunciaron los discursos más aplaudidos.
Guevara habló sobre un tema que en Cuba es sagrado, la educación. Un tema que con el de la salud constituyen los pilares de eso que los cubanos llaman las "grandes conquistas de la Revolución". Pidió repensar el sistema educativo desde sus bases hasta la universidad, para acabar con los dogmas que enseñan. En una palabra, propuso despolitizar la educación. Cuestión seria y de fondo. Hace pocos días, y en medio de esta discusión que continúa, fue reemplazado el ministro del ramo.