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La gran dificultad en la encrucijada boliviana es que está siendo alimentado por la "línea dura" en ambos lados del espectro político. "Para solucionar esto -dice Shifter- ambos lados tienen que ceder. Las regiones deben entender que es necesaria una redistribución de la riqueza. Pero Morales debe aceptar que no puede privar a las regiones de sus fuentes de ingreso que también son motor del desarrollo".
Lo que preocupa es el rumbo que tomen las cosas mientras se llega a ese punto medio. Si Morales insiste en desconocer a Santa Cruz y a las otras tres provincias, el estallido del que habla Chávez llegará más pronto que tarde. Y lo mismo pasará si las provincias comienzan a autogobernarse y en desafío a la ley. La única salida es el diálogo, y eso lo saben todos, pero por ahora no es claro quiénes son los interlocutores.