Hillary Clinton ganó oxígeno y no se retirará de la campaña

Hillary Clinton celebra su victoria en las primarias de Pennsylvania, el martes en la noche, en compañía del gobernador 'Ed' Rendell.

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EN CONTRA DE LOS PRONÓSTICOS, la senadora Hillary Clinton volvió a inyectarle vida a su moribunda campaña para alcanzar la candidatura del Partido Demócrata para las elecciones presidenciales en Estados Unidos.  En la crucial primaria de Pennsylvania obtuvo un triunfo contundente el martes  sobre Barack Obama, a quien le sacó diez puntos porcentuales: 55 vs. 45 por ciento.

"Algunas personas ya me habían descartado y me pedían que me retirara. Pero los americanos no son personas que tiran la toalla. Y merecen un presidente que tampoco lo haga", dijo una exhausta pero satisfecha Hillary mientras en el fondo de la pantalla su hija Chelsea lloraba con emoción. Para la mayoría de los analistas y diarios del país, la victoria de Clinton significa que la batalla seguirá hasta que vote el último de los nueve estados que aún faltan por pasar a las urnas y, probablemente, solo se resolverá en la Convención prevista para agosto en la ciudad de Denver, Colorado.

Quedan, entonces, cuatro meses más de campaña en el Partido Demócrata. Por lo reñida, y por los antecedentes de las últimas semanas, se puede anticipar que esta recta final será agresiva y hostil. Y aunque la ardua competencia ha reactivado las bases del partido, también amenaza con debilitarlo -con una profunda división interna- para cuando llegue la hora de enfrentar al republicano John McCain en las elecciones presidenciales del 6 de noviembre.

Pese a su victoria, las posibilidades de Hillary Clinton son muy remotas. "Una cosa es cuando te llevan una carrera de ventaja en el primer inning y otra cuando se está jugando la última entrada del noveno", le dijo a CAMBIO el analista Dan Newman, desde California. Según Newman, algo "dramático" tendría que suceder para evitar la coronación de Obama.

Las matemáticas así lo indican. Aun contabilizando Pennsylvania, el Senador de Illinois aún le lleva 130 delegados de ventaja (1.714 contra 1.584, según el conteo de CNN). Y son estos delegados los que escogerán al candidato durante la Convención. Dadas las reglas del partido, que distribuye delegados de manera proporcional al voto de cada estado, es virtualmente imposible que ella logre reducir la diferencia en las nueve elecciones que faltan. Entre otras, porque la mayoría de ellos son favorables a Obama. Carolina del Norte -el 6 de mayo-Oregon y Dakota del Sur se sumarán a la columna del Senador mientras que Hillary solo es fuerte en Virginia Oeste y Kentucky.  Así ganara las otras cuatro en Guam, Puerto Rico, Montana e Indiana -que hoy, según las encuestas, están muy reñidas- Clinton no alcanzaría  a Obama.

La otra cuenta es la del voto popular. En este balance Obama le saca más de 500 mil sufragios a Hillary. Y es muy poco probable, a estas alturas, que entre los 8 millones de americanos que aún faltan por ir a las urnas, sea posible recortar la diferencia. Además, en el conteo final Obama habrá triunfado en la mayoría de estados (al menos 30 entre 50), una cifra muy contundente que la Convención Nacional tendrá que tomar muy en serio. Como si fuera poco, Obama tiene las arcas llenas, con más de 34 millones de dólares, que le permitirán mantener los altos niveles de inversión publicitaria en los meses que hacen falta. En cambio, los libros de Hillary están en rojo.

Con un panorama tan devastador, muchos se preguntan por qué Hillary Clinton no se ha retirado. La respuesta es que la precandidata y su equipo de estrategas le están apostando a un escenario en el que las matemáticas no sean lo importante. Como están las cosas, ninguno de los dos rivales podrá alcanzar los 2.025 delegados que se requieren para obtener la candidatura y lo que inclinará la balanza será el voto de los "superdelegados": un grupo compuesto por 795 figuras del partido que tienen asiento en la Convención y que pueden escoger al candidato de su predilección personal. Hillary aspira a convencer a la mayoría en este grupo de que ella es mejor rival para enfrentar a McCain, que Obama.

Una argumentación bien construida, al menos sobre el papel. Aunque Obama ha ganado en la mayoría de estados, Hillary lo ha superado en aquellos que más cuentan, desde el punto de vista estratégico, en las elecciones generales. Por un lado, los grandes: Nueva York, California y Nueva Jersey. Por el otro, y quizá más importante, los llamados swing states (que pueden votar por cualquiera de los dos partidos), de mayoría blanca y compuestos por la clase obrera del país. Entre ellos, Ohio, Pennsylvania y Michigan. Es allí donde se han definido las últimas contiendas presidenciales en Estados Unidos y los demócratas saben que sin triunfar en ellos será muy difícil regresar a la Casa Blanca.

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