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Pero la tesis de Irán no carece de sentido: ¿Por qué poner la lupa en unos países y hacerse el de la vista gorda con otros de los que se sabe con certeza que han desarrollado la bomba nuclear al margen de cualquier control de la ONU? Estados Unidos no se atrevió a intervenir en Corea del Norte porque tiene armamento atómico, pero invadió Iraq a sabiendas de que no tenía armas de destrucción masiva.
La última asamblea del TNP -se reúne cada cinco años- fracasó estrepitosamente: ningún acuerdo sobre ningún tema. Habrá que esperar a 2010 para, por ejemplo, tratar el asunto de la inseguridad de los arsenales de la antigua URSS y la responsabilidad de Rusia -con los Estados Unidos tiene 28.000 de los 30.000 ingenios nucleares del planeta- en el comercio clandestino de materiales que podrían caer en manos de grupos terroristas.
Si bien el TNP prohíbe facilitar a otros estados la tecnología para desarrollar armas nucleares, las nuevas potencias nucleares que han surgido al margen del Tratado, lo han hecho con el apoyo de los cinco socios fundadores. A finales de 2007, una docena de países de Oriente Medio, como Egipto, Jordania y Turquía, anunciaron planes para dotarse de energía atómica siguiendo el ejemplo de Irán.
Estados Unidos se negó a aceptar la propuesta de una moratoria nuclear de cinco años para la construcción de nuevas instalaciones para el enriquecimiento de uranio y reprocesamiento de plutonio en las zonas calientes del planeta, uno de los negocios florecientes de las grandes potencias que se reparten la influencia en ese campo. La codicia y las pulsiones hegemónicas de las grandes potencias trazan un panorama que no puede ser más preocupante. Como diría el filósofo español Fernando Savater: "Frente al cosmos han elegido el caos".
POR ANTONIO ALBIÑANA,
periodista y analista internacional.