Febrero 27 de 2008

Todo le está saliendo mal a Sarkozy

La última salida en falso fue insultar a un transeúnte que no quiso saludarlo.

EL COMIENZO DE 2008 ha sido funesto para el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy.  A casi un año de haber llegado al poder -lo cumple el 16 de mayo-, el líder conservador ha visto evaporar la enorme popularidad con la que llegó al Palacio del Eliseo.

Según la encuesta más reciente, de la firma Ipsos, Sarkozy cuenta con menos del 40% de apoyo. El dato, para rematar, es anterior al incidente en que se vio envuelto el fin de semana pasado, y que ha generado una oleada de críticas: llamó "pobre imbécil" a un ciudadano francés que se negó a estrechar su mano. Captado en video, la frase le ha dado la vuelta al mundo a través de "You Tube".

Lo grave es que el bajonazo antecede a las elecciones municipales que se realizarán entre el 9 y el 16 de marzo. Y aunque el Presidente no está en el tarjetón, el proceso será un termómetro de la popularidad del gobierno conservador, en poder del Partido Unión por un Movimiento Popular (UMP).

La crisis del UMP es clara. David Martinon, el portavoz del Presidente, y quien iba a encabezar la lista de su agrupación en Neuilly-sur-Seine, suburbio cercano a París y políticamente considerado como la primera corona de la capital, renunció a ser parte de ella y además a seguir en el equipo del Presidente.

El hijo menor del mandatario, Jean Sarkozy, desistió de ser parte de esta lista y formó toldo aparte. Este hecho es muy dicente para el partido. A la localidad en cuestión se le ha llamado "Sarkoland", por haber tenido a Sarkozy como alcalde durante 19 años, entre 1983 y 2002. Se daba por descontado el éxito del UMP en este lugar. Pero hay miembros del partido que están enfurecidos pues consideran que Sarkozy está actuando de manera ególatra, concentrando todo el poder y la toma de decisiones en sus manos. Además, se dice, ven con muy malos ojos el nombramiento de izquierdistas, como el canciller Bernard Kouchner, en altos cargos del Gobierno.

La opinión pública tiene también la percepción de que el gobierno Sarkozy no ha cumplido sus promesas de campaña. Con la frase de "trabajar más para ganar más", el Presidente convidó a subir los estándares de vida para los franceses, lo cual no ha ocurrido. Los costos de la energía y la comida siguen subiendo mientras la calidad de vida baja. Así mismo, algunos han calificado de "errática" su política internacional, criticándole la colaboración con Colombia y Venezuela para la liberación de rehenes, y la creación de una base naval en Abu Dhabi, Emiratos Árabes.

El despliegue público de su vida romántica junto a la modelo y cantante Bruni tampoco le ha ayudado. Por el contrario, ha puesto a prestigiosos políticos franceses como Jean-Louis Debray, presidente de la Asamblea Nacional, a sugerir que Sarkozy está poniendo en peligro la credibilidad, no solo del estado Francés, sino de su más preciada institución, la Presidencia.

La oposición francesa aun no se recupera del fracaso de hace nueve meses en las presidenciales. Pero Sarkozy, con sus salidas en falso, les está facilitando el trabajo.

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