EN LOS ÚLTIMOS años, bajo la tutela de Hugo Chávez, la democracia en Venezuela en el sentido más amplio -la posibilidad de que los ciudadanos elijan a sus gobernantes- se había convertido en la repetición de un triunfo tras otro del proyecto bolivariano encabezado por el ex coronel del Ejército. La oposición parecía cada día más arrinconada, sin oxígeno y derrotada, pues no encontraba el espacio para organizarse y enfrentar con éxito una campaña para derrotar al mandatario.
La oposición, que en Venezuela no sólo es muy desorganizada y desconfiada, sino que además carece de un liderazgo único, tenía un objetivo: callar, al presidente Chávez aunque fuera por una sola vez.
Los estudiantes fueron los que mejor supieron canalizar el inconformismo. Se volcaron a las calles para protestar contra la apatía y la incredulidad de la otra Venezuela, acostumbrada a perder frente al poderoso Chávez. Las manifestaciones se extendieron por todo el país, pero persistía el problema de la falta de un concepto único que aglutinara todas las posiciones.
Sin embargo, por circunstancias de la política y gracias a la altanería de Chávez en la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno en Santiago de Chile, nació el insight o concepto publicitario que serviría de base para una campaña rápida, pues quedaba poco tiempo para convocar a los diferentes sectores de oposición en un ejercicio de comunicación publicitaria y política que reflejara el sentimiento expresado por millones de ciudadanos que no querían el triunfo del referendo.
Diseñamos una estrategia basada en las palabras del Rey Juan Carlos para callar a Chávez: los afiches, las cuñas de radio y las pancartas plasmaron el desespero del Rey, el mismo que sentían millones de venezolanos deseosos de callar al Presidente. "Votemos, la única forma de callar a Chávez", fue la frase de campaña En el afiche aparece el Presidente en primer plano con una cinta negra en la boca y aunque no se hacía referencia explícita al "NO", la motivación era callarlo mediante el voto. El afiche tuvo un éxito espectacular y tocó fibras emocionales en los electores, que era uno de los propósitos.
Fue una campaña austera y corta, contraria a la de la maquinaria estatal, que contó con millonarios recursos y una publicidad desbordada, además del apoyo de la mayoría de los medios. El triunfo del "NO" demostró que Chávez no era inderrotable como muchos pensaban, entre ellos un amplio sector de la oposición.
POR GERMÁN MEDINA,
consultor político y estratega electoral