EL SÁBADO 24 de noviembre habrá elecciones en Australia y a pesar del récord económico envidiable de Howard, dado por un crecimiento anual sostenido a lo largo de su mandato y la tasa de desempleo más baja en 33 años, su principal contrincante tiene cautivados a los australianos con su discurso a favor del medio ambiente.
Las sequías que sacuden al país y los comentarios en los que el mandatario actual restó importancia al calentamiento global, han fortalecido las aspiraciones de su rival, Kevin Rudd, líder del Partido Laborista y de la oposición en el parlamento australiano. Tintin, como le dicen a Rudd, es un político joven, de 50 años.
El ex vicepresidente de los Estados Unidos y ahora premio Nobel de paz, Al Gore, ha respaldado públicamente su candidatura dado su compromiso con el tema.
En varias ocasines y desde que se iniciaron las campañas electorales, Rudd ha prometido que de llegar al poder ratificará el protocolo de Kyoto que establece metas para la reducción del gas carbónico. Es un tema muy sensible en Australia, que ostenta el nada halagador título de ser el país desarrollado que más contaminación produce per cápita.
Protocolo de Kyoto
Howard, en una posición muy similar a la de Estados Unidos, se ha opuesto a los compromisos de Kyoto, pues cree que la aplicación del tratado causaría graves daños a la a economía doméstica, que depende en gran medida de la exportación de carbón. Más aún cuando sus grandes rivales económicos tampoco lo han ratificado.
Aunque los planteamientos del presidente Howard son pragmáticos, los australianos ya no están en la misma onda. De acuerdo con un sondeo realizado recientemente por el Instituto sobre el Clima, un 61% de los encuestados cree que Australia debe firmar el Protocolo, y un 75% considera que su país tiene que comprometerse a reducir la emisión de gases que causan el efecto invernadero sin esperar a que se llegue a un compromiso con los otros países en desarrollo.
La preocupación no es en vano. Según los expertos, la isla continente podría ser uno de los territorios que sufriría las peores consecuencias de un calentamiento de la tierra de no adoptar medidas. Se teme que a mediados del presente siglo, las temperaturas en Australia puedan incrementarse en cuatro o cinco grados y que parte de su territorio desaparezca cuando suba el nivel del mar.
Es en medio de este clima donde ha estado pescando Kevin Rudd, a quien sus opositores acusan de hacer populismo con el tema, o "naturismo" para ser más precisos. En todo caso Rudd, quien además aboga por la salida de los australianos de la fatigante y poco exitosa guerra en Iraq, se ha mantenido a la cabeza de las encuestas y se perfila como seguro ganador. Un triunfo que será histórico y por doble vía. Para el partido laborista, que obtiene su quinta victoria de 23 elecciones en las que ha participado, y para el mundo, pues se trata del primer líder que asume la batuta como consecuencia directa del medio ambiente.