El planeta entra en una crisis alimentaria sin prececentes

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La región más golpeada, sostiene la FAO, será el sur de África, donde muchos países dependen de energía y alimentos importados. Es decir, crecerán dramáticamente las tasas de malnutrición en un mundo donde ya 854 millones de personas, la sexta parte, no tiene suficiente para comer.

Como en muchos otros casos, de la crisis alimentaria también saldrán algunos ganadores. De acuerdo con el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, Colombia, con sus grandes extensiones de tierra cultivable, se podría beneficiar si aumentan la demanda y los precios de los alimentos en el mundo. El país, dice, podría convertirse en exportador de maíz, trigo y arroz, por no hablar de los bio combustibles basados en caña de azúcar y palma africana. Eso probablemente es cierto, pero esconde el drama que acaba de pintar la FAO: un mundo en el que los más pobres no tendrán ni qué comer.

POR LAS NUBES

La inflación de los alimentos básicos es dramática. En China ha crecido 18%; en Estados Unidos y Latinoamérica, 10%. Solo en Brasil los alimentos costaron tres veces más en el primer trimestre de este año que en el mismo período de 2006. En la mayoría de países africanos, la inflación ha subido más de 25%. En algunas regiones la leche ha subido 200%, mientras que el maíz y el trigo promedian un incremento del 50%. En Rusia las alzas fueron tan agudas, que el Gobierno decretó una moratoria de los precios de la leche y el pan hasta enero. Pero todos saben que no es sostenible y que obedece más a razones políticas -las elecciones parlamentarias son ese mes- que a una acto de conciencia. Dice el informe de la FAO que, en total, el costo de la importación de alimentos crecerá a 745.000 millones de dólares en 2007, un 21% más que lo registrado en 2006. Para los países en desarrollo será aún más alto, casi un 25%, pues alcanzará los 233.000 millones de dólares.

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