Septiembre 19 de 2007

El hijo de Putin

Detrás del nombramiento de Viktor Zubkov muchos leen la intención de Putin de perpetuarse en el poder en Rusia.

COMO MUCHOS otros nombres rusos, parece difícil de pronunciar, pero más vale aprender rápido el nombre de quien bien podría convertirse en el próximo presidente de esta potencia mundial: Víktor Zubkov.

La semana pasada, y en un gesto que aún tiene a los expertos rascándose la cabeza, el presidente Vladimir Putin aceptó la renuncia de su primer ministro y nombró a Zubkov, un oscuro y desconocido personaje de su círculo interno que lo acompaña desde hace ya casi 15 años, cuando Putin, aún fresco de la KGB, hacía sus primeros pinos en política con el gobierno municipal de San Petesburgo.

El viernes, sin que mediara debate u oposición alguna, la Duma -Cámara Baja- aceptó al nuevo Primer Ministro en una jornada descrita por el editorial de The Washington Post como una reunión más propia de la ex Unión Soviética que la de una Rusia enfilada por el camino de la democracia. "Lo que quedó claro -dijo el Post- es que Putin, ante la ausencia de una oposición genuina y en un Estado donde los medios son controlados y las agencias de seguridad han recuperado el poder del pasado, puede imponer a su sucesor, por más desconocido o corrupto que este sea".

Un sucesor que, como predicen los analistas, solo sería transitorio, es decir, una sardina y no un delfín. En marzo del año entrante, expira el segundo período de la presidencia de Putin. Como la  Constitución rusa prohíbe tres períodos consecutivos, la idea -y esto lo sugiere también el Post- sería instalar un gobierno "títere" para continuar gobernando desde la sombra y a la espera del 2012, cuando podría volver a lanzarse por dos períodos más.

El Presidente, con sus casi absolutos poderes, podría haber reformado la Constitución para evitarse la interrupción, tal como lo ha hecho Hugo Chávez en Venezuela. Pero Putin, un zorro de grueso pelaje, sabe que eso le haría perder legitimidad. No tanto en Rusia como ante la comunidad Internacional.

Las intenciones parecen muy claras. "Elegiremos a un presidente que seguirá el curso de Putin. Luego, en  2012, tendremos que postular de nuevo a Putin y nombrarlo mandatario, como lo autorizan nuestras leyes", dice, sin nada de rubor, el legislador Sergei Mironov. 

Puede, incluso, que las cosas sean más rápidas de lo previsto. Muchos especulan que Zubkov podría renunciar a mitad de camino, lo cual aceleraría el retorno del actual presidente. De allí, por supuesto, la necesidad de nombrar a un escudero con pocas ambiciones políticas y sin poder para desafiar al oso mientras hiberna.

El anuncio de perpetuidad de Putin llegó en simultanea con otro alarmante gesto de poder: la creación de la bomba no-nuclear más poderosa en la historia de la civilización. Hace un mes, hay que añadir, dijo con orgullo que Rusia había reactivado por primera vez desde el fin de la Guerra Fría el patrullaje de bombarderos de largo alcance.

Todo esto viene de un líder que catalogó el colapso de la Unión Soviética como "la más grande catástrofe geoestratégica" de su país. 

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