Señales de alerta

Soldados vigilan el camino hacia Omealca, Veracruz, donde se produjeron seis explosiones contra los gasoductos mexicanos.

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Y son diversas las hipótesis que se han comenzado a tejer.

Algunos creen que los recientes ataques son una protesta armada contra el nuevo gobierno mexicano de Felipe Calderón. Veterano militante del derechista Partido Acción Nacional (PAN), llegó a la Presidencia en julio del año pasado con un estrecho margen de 0,56% sobre su principal rival, el candidato de centro-izquierda Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD).  Las elecciones han sido fuertemente criticadas por supuestas irregularidades en el proceso de votación y la izquierda, en resumidas cuentas, cree que fue robada. 

Como presidente, Calderón enfrenta grandes tensiones en el Congreso, donde muchos aún no reconocen su victoria. En contraste, el  nuevo mandatario, quien asumió su cargo en diciembre de 2006, es visto con simpatía por las clases medias, altas y por los empresarios. Por lo tanto, podría ser un blanco natural para el EPR, que defiende la toma del poder, la instauración de la dictadura del proletariado y la construcción del socialismo en México a través de la vía armada.

 Una segunda teoría apunta al renacimiento de la izquierda en el contexto internacional. Vladimir Putin, en Rusia, aboga por el regreso a los "tiempos mejores" de la ex Unión Soviética,  mientras que la Revolución Bolivariana de Hugo Chávez, en Venezuela, ha tenido gran resonancia a lo largo de todo el hemisferio Occidental. No es extraño, entonces, que grupos de izquierda de corte marxista leninista se sientan estimulados y hayan decidido pasar a desempolvar sus fusiles.

 En Ecuador, por ejemplo, las autoridades hallaron recientemente pertrechos, mochilas y algunos escritos con contenido subversivo en una zona conocida como Sabalito, en la provincia de Esmeraldas, al noroeste del país. El diario Expreso, por su parte, sostiene que en este país "hay dos organizaciones guerrilleras que actúan en conjunto con la guerrilla de las Farc. Se trata de la Organización Político Militar (OPM) y de la Juventud Comunista del Ecuador (JCE)". Se dice, incluso, que el primer grupo está muy bien estructurado.

Y aunque el Gobierno ecuatoriano ha desmentido los rumores, aún se especula al respecto. Le teoría, si bien tiene algo de lógica, carece de sentido si se tiene en cuenta que si algo ha demostrado esta nueva izquierda es que puede llegar al poder por la vía de las urnas. Si no, que lo digan en Buenos Aires, Santiago, La Paz, Managua, Quito o Caracas.

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