Como un plomo

Dora la exploradora es uno de los juguetes recogidos de las estanterías. Foto: Efe

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ELMO, EL ADORABLE personaje de Plaza Sésamo, ha pasado en pocas semanas de ser sinónimo de alegría para millones de niños a un problema de salud pública. Eso, luego de que Mattel, famosa empresa de juguetería, tuviera que retirar del mercado casi un millón de muñecos y figurines fabricados en la China, entre ellos Elmo, Dora, Diego y el monstruo come galletas, dado el alto contenido de plomo en la pintura utilizada para decorarlos, y que podría causar graves problemas de salud en los niños si llegara a ingerirla.

La mayoría de estos muñequitos fueron producidos entre abril y principios de julio de este año, y vendidos en decenas de países, incluidos Colombia y Estados Unidos. Lo mismo sucedió en junio con 1.500.000 trenes y accesorios del conocido personaje infantil Thomas el tren, que también fueron desechados.

Con estas ya son varias las alarmas sobre los peligros de las importaciones indiscriminadas desde China. El problema no involucra solo juguetes. En los últimos meses diversas fábricas de ese país han sido la fuente de intoxicación y muertes de perros y gatos por la producción de comida envenenada, de posibles accidentes automovilísticos ante defectos en la elaboración de neumáticos para camiones, y hasta de problemas de riñón en humanos por la ingesta de una crema dental con altos índices del químico "diethylene glycol ".

Y estos son solo los que se han logrado detectar. El año pasado, 40% de las importaciones norteamericanas llegaron de China. De éstas, solo un 0,7% fue revisado por la Agencia Administrativa de Comida y Drogas (FDA), encargada de verificar su seguridad.

Y es que desde 1997 el mercado chino se ha triplicado e incluye ahora hasta comida. Pero su incremento no ha estado acompañado de un aumento proporcional en el control de calidad. El presupuesto de la FDA, por ejemplo, solo se ajustó un 12% en ese mismo período. 

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