No a la extradición

Alberto Fujimori aspira a ser senador en Japón. Foto: Efe

UNA NUEVA GRIETA entre Chile y Perú se abrió la semana pasada. A las diferencias limítrofes y los enfrentamientos armados que por muchos años han afectado las relaciones de los dos países, se sumó el miércoles pasado el fallo del magistrado chileno Orlando Álvarez, que negó la solicitud de extradición del ex presidente peruano Alberto Fujimori, hecha por el Gobierno de Lima. La Justicia peruana acusa al ex presidente de haber ordenado dos matanzas y secuestros en la lucha contra el grupo guerrillero Sendero Luminoso. Pero el magistrado asegura que no existen pruebas que lo vinculen directamente con esos hechos.

Tan pronto el fallo se hizo público, se oyeron distintas reacciones de lado y lado de la frontera. En Lima, la ministra de Justicia, María Zavala, anunció que impugnará la decisión y que demostrará que "se ha perdido una batalla pero no la guerra". Por su parte, el ministro del Interior, Luis Alva Castro, confirmó la tesis y dijo: "El Perú va a recurrir a todas las instancias para que Fujimori sea procesado".

En Chile, la presidenta Michelle Bachelet fue cautelosa. "El poder judicial es autónomo -señaló-. No hay razón para que ningún fallo afecte las relaciones con el Perú, toda vez que están basadas en una agenda de trabajo de mutuo interés para los dos Gobiernos". Y el editorial del influyente diario santiaguino El Mercurio se inclinó por una posición similar: "Chile ha mostrado extremo celo por la juridicidad".

Todo esto suena bien en principio, pero en Perú nadie se lo cree. Así lo dejó claro el editorial de El Comercio, el periódico más importante del país, que sospecha que el lanzamiento de Fujimori a las elecciones del Senado en Japón, que se llevarán a cabo el 29 de julio, hizo que Tokio presionara a Bachelet y al poder judicial chileno para que se abstuvieran de condenar al ex presidente. "Destila la sospecha de la existencia de otras razones que no sean judiciales y que más bien, en el extremo de un temor fundado, pudieran ser razones de Estado", subrayó el rotativo, que calificó el fallo de "polémico" y a Fujimori de "prófugo".

Pero ahí no termina todo. Falta conocer el recurso que presentará el Perú ante la Corte Suprema chilena y, por consiguiente, conocer el fallo de última instancia. Una decisión crucial, sobre todo porque a los chilenos no les gusta verse involucrados en situaciones de este tipo. No hay que olvidar su molestia cuando el juez español Baltasar Garzón dictó en 1998 una orden de captura internacional contra el ex dictador Augusto Pinochet, que se hallaba en Londres. Pero es que al que no quiere caldo, a veces se le dan dos tazas.     

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