De nunca acabar

Mayo se convirtió en el tercer mes más sangriento para Estados Unidos desde que empezó la guerra en Iraq.

LA PRESENCIA de los soldados estadounidenses en Iraq es una pesadilla sin fin. Con 117 muertos contabilizados hasta el jueves de la semana pasada, el mes de mayo se convirtió en el tercero más sangriento para Estados Unidos desde que empezó la guerra, sólo superado por noviembre y abril de 2004. Lo más paradójico es que el lunes 30 de mayo, que fue festivo pues se celebraba en Estados Unidos el Memorial Day (el que honra la memoria de los caídos en combate), 10 soldados norteamericanos perdieron la vida en Iraq.

El hecho más dramático se produjo en los alrededores de Muqdadiyah, en la provincia de Diyala y a unos 110 kilómetros al norte de Bagdad, la capital. Todo sucedió tras la caída de un helicóptero norteamericano. Dos soldados perecieron en el choque, y otros seis murieron a manos de los grupos de guerrilleros que llegaron hasta el aparato destrozado. La zona no es precisamente la más segura del país. "En ella han aumentado los operativos de gente vinculada a Al Qaeda, y hasta allá han sido enviados 3.000 soldados para reducir la violencia", escribió John Ward Anderson, de The Washington Post, la semana pasada.

Aparte de las muertes, los secuestros se han convertido en otro factor de desestabilización en Iraq. Se calcula que entre 30 y 40 ocurren diariamente. Desde que comenzó el año, unos 300 se han dirigido contra ciudadanos extranjeros. De ese total, 54 plagios terminaron en la muerte de la víctima.

Lo grave de todo esto es que el presidente George W. Bush mantiene su estrategia de continuar en ese país. "En los próximos meses habrá fuertes combates cerca de Bagdad, y muchas bajas", anticipó la semana pasada, mientras que el teniente Christopher Garver, portavoz del Ejército, decía en la capital iraquí que esa lucha traerá "más estabilidad".

Es posible que a Garver le crean. Pero no lo hará todo el mundo. Ni siquiera la mayoría de los estadounidenses. Al fin y al cabo, en la más reciente encuesta de la CBS y The New York Times, cuando se les preguntó si están de acuerdo o no con la forma como Bush maneja el tema de Iraq, el 23% dijo que aprobaba la dirección de la guerra y el 72% dijo lo contrario. Y si el ritmo de muertes sigue como va, este mes de junio Estados Unidos verá morir su víctima 3.500.

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