La sartén por el mango

LAS COSAS le están saliendo a pedir de boca a Rafael Correa. Tras deshacerse no muy limpiamente de casi 60 congresistas que le resultaban incómodos, el Jefe del Estado ecuatoriano logró una votación apabullante a favor de la convocatoria de una asamblea constituyente cuyo objetivo, según él, será "refundar el país". Más del 80% de los ciudadanos se declararon partidarios de esa iniciativa en el referéndum del 15 de abril. El pueblo está con Correa y lo quiere. La pregunta es si Correa está a la altura de lo que quiere el pueblo.

El caso es que el Presidente ecuatoriano se salió con la suya en la consulta. Ese día, más de nueve millones de votantes acudieron a las urnas para manifestar si estaban o no de acuerdo con que se cite a una asamblea constituyente de 134 miembros que en seis meses (pueden ser ocho), deben haber redactado una nueva Constitución que sólo entrará en vigor cuando la ciudadanía le haya dado el visto bueno. Al final, los votantes le dieron un tremendo espaldarazo a Correa. "Fue un triunfo a tambor batiente", editorializó El País, de Madrid.

Hasta ahí todo suena muy bien. El problema es que Rafael Correa, que con toda probabilidad tendrá de su lado a la mayor parte de los diputados a la Asamblea, ha demostrado ser amigo del populismo. "Duplicó a 30 dólares el dinero en efectivo que entrega a 1,3 millones de pobres, y aumentó a 100 millones de dólares los subsidios de vivienda", señaló The Economist en respaldo de esta tesis. Fuera de eso, estuvo de acuerdo con la expropiación a la Occidental Petroleum Company, lo que tiene ascuas a los inversionistas extranjeros.

Parte de la gran prensa ecuatoriana teme que Correa utilice la asamblea para atornillarse en el poder. Tal como dijo el prestigioso diario El Comercio de Quito en un editorial de la semana pasada, "esta elección se produce en una peculiar y preocupante coyuntura cuando, bajo la inspiración del Ejecutivo, se ha defenestrado a la mayoría de los congresistas elegidos hace tres meses, justamente por oponerse a la alternativa constituyente". Y concluyó: "En tan especial escenario, esperamos que se impongan la madurez y la responsabilidad del pueblo ecuatoriano". Faltará ver qué tan maduros fueron.
 

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