Cambio de percepción

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CINCO AÑOS DESPUÉS del secuestro de Ingrid Betancourt por parte de las Farc, Francia ha cambiado su posición con respecto al manejo que el presidente Álvaro Uribe le ha dado al tema. Eso se notó la semana pasada no sólo en varios artículos de prensa, sino en la postura de algunos candidatos a la presidencia y en las declaraciones del ministro del Interior, Dominique de Villepin.

El quinto aniversario del plagio de la candidata no pasó inadvertido. Al fin y al cabo Ingrid tiene pasaporte francés y es conocida por personalidades políticas de la talla de De Villepin y de Daniel Parfait, director de Oficina de las Américas en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Parfait fue embajador en Colombia, impulsó las negociaciones del Gobierno de Bogotá con las Farc y estuvo vinculado hace tres años y medio al operativo aéreo puesto en marcha en el Brasil para liberar a Ingrid, que fracasó. Además, es el compañero sentimental de la hermana de Betancourt.

El aniversario tampoco pasó en blanco porque para muchos sectores políticos y para numerosos medios de comunicación en Francia, la figura de Ingrid se asemeja a la de Juana de Arco, la heroína francesa que murió en la hoguera y cuyo valor fue decisivo en la Guerra de los Cien Años librada contra los ingleses en el siglo XV. El coraje de Betancourt la convirtió en un símbolo nacional para los franceses. El lío es que, al pedir su liberación, muchos franceses optaron por culpar en buena parte al Gobierno colombiano por negarse al intercambio humanitario.

Ahora la cosa es distinta. Parte del fenómeno se sintió en las páginas del diario Le Figaro. Es verdad que se trata de un rotativo conservador, enemigo de las guerrillas, pero el reportaje publicado el lunes 19 de febrero sobre el tema del secuestro, aclaró quiénes son las Farc y qué métodos emplean en su lucha.

"Bienvenidos al primitivo mundo de las Farc -dice un aparte del texto-. Un universo esquizofrénico que recuerda el de los Jemeres Rojos, esos campesinos analfabetos de Camboya dirigidos por intelectuales maoístas que devastaron al país entre 1975 y 1979 con el apoyo de la China y que masacraron a más de un millón de compatriotas. En Colombia, en el interior de las Farc reina el mismo autismo", prosigue el artículo haciendo una comparación dramática.

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