Febrero 23 de 2007

Harry va a la guerra

Lejos de ser sorprendente, el envío de un príncipe al frente de batalla es algo normal en la familia real británica.

EL ANUNCIO HECHO el jueves pasado en la Cámara de los Comunes por el ministro de Defensa del Reino Unido, Des Browne, según el cual el príncipe Harry será enviado a Iraq entre mayo y junio preocupó a miles de británicos. Que el hijo del príncipe Carlos y de Lady Di, tercero en la línea de sucesión al trono que ocupa su abuela la reina Isabel II, sirva en las tropas de su país en una de las guerras más sangrientas de los últimos años, y se convierta en blanco preferido de los radicales suicidas del Islam, los llenó de inquietudes.

El asunto se oficializó mediante una nota formal que Browne les entregó a los Comunes en la que se dice que el Commander Wales (Comandante Gales), que forma parte del regimiento Blues and Royals, está en capacidad de dirigir a una docena de compañeros a bordo de vehículos Scimitar, cuyo objetivo es hacer tareas de reconocimiento en zonas de combate. Estos hombres son los ojos y los oídos del ejército británico, y para ello ha sido convenientemente entrenado Harry, quien a sus 23 años es egresado de la Academia Militar de Sandhurst.

La decisión de mandar el regimiento del Príncipe a la ciudad iraquí de Basora, donde se encuentran los soldados británicos -1.600 de los cuales serán repatriados a Inglaterra según decidió la semana pasada el primer ministro británico Tony Blair- fue consultada por el ministerio de Defensa con Clarence House, la oficina del príncipe Carlos. Será otro capítulo más para Harry, cuya vida ha sido movidita. Primero se afirmó que era hijo del primer amante de Lady Di, James Hewitt, al que se parece mucho físicamente. Luego sufrió la trágica muerte de su madre en París. Después confesó haber fumado marihuana. Y para rematar se le fotografió con un uniforme militar nazi.

Lo curioso es que la presencia de Harry en el frente de batalla no será cosa nueva en la familia real británica, tan acostumbrada a vivir normalmente en medio de los combates. Su abuelo el Duque de Edimburgo, por ejemplo, estuvo en la Segunda Guerra Mundial, y su tío Andrés en la de las Malvinas hace 25 años.

Pero no sólo eso. Es célebre una anécdota de su bisabuela la Reina Madre de Inglaterra, muerta en el 2002 con 101 años de edad y famosa porque diariamente se empacaba media botella de ginebra. Cuando tras un bombardeo nazi que destruyó Londres en la década de los 40 le preguntaron si no era mejor que se fuese al Canadá con sus hijas para estar a salvo, ella contestó con una frase que le granjeó la admiración de media Inglaterra: "Mire, las Princesas no se irán si mí, yo no me iré sin el Rey, y el Rey piensa quedarse por siempre en el Palacio de Buckingham". 
 

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