Colombia en Copenhague

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Además, el Gobierno considera que en la creación de REDD deben mantenerse los mecanismos de mercado como base para su funcionamiento -como los certificados de reducción de emisiones-, con el fin de asegurar que los recursos lleguen directamente a las comunidades que habitan en los bosques y que son, en últimas, las únicas en posibilidad de protegerlos.

En este último caso, Colombia tiene una gran ventaja comparativa sobre la casi totalidad de los países, puesto que desde hace cerca de 20 años tomó la decisión de sacar del comercio sus dos grandes regiones selváticas, la Amazonia y la costa del Pacífico, mediante las modalidades de resguardos indígenas, propiedades colectivas de las comunidades negras, y parques nacionales. Pero es una política que hoy está gravemente amenazada. Para Colombia el tema de la adaptación tiene una alta prioridad en las negociaciones. Sin embargo, en la Convención se prevé que los países desarrollados cooperarán prioritariamente con los países insulares y los países menos desarrollados, con recursos económicos y transferencia tecnológica, para que estén en capacidad de tomar medidas de adaptación al cambio climático, como podría ser la reubicación de poblaciones asentadas en áreas vulnerables o la construcción de infraestructuras.

Pero Colombia es también un país altamente vulnerable al cambio climático, en virtud de su posición en la zona intertropical y sus condiciones geográficas.  Por eso con otros países de características similares están buscando que les reconozcan su vulnerabilidad y, por consiguiente, ser objeto de cooperación internacional como compensación a que no tienen mayor responsabilidad en el fenómeno de calentamiento global pero son víctimas de su impacto. Llevar a cabo los acuerdos sobre adaptación exige la provisión de sustantivos recursos económicos por parte de los países ricos.

Las posiciones adoptadas por Colombia en estas negociaciones son muy razonables y en parte expresan la continuidad que, en balance, el país ha tenido en su participación en las negociaciones sobre cambio climático, independientemente de la prioridad que le otorgue el gobierno de turno. Pero si esas posiciones llegaran a abrirse paso en los acuerdos globales ¿estaría el actual Gobierno dispuesto a cambiar sus políticas domésticas que tanto atentan contra la integridad de nuestro medio ambiente? 

Por Manuel Rodríguez Becerra,
ex ministro de Medio Ambiente.

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