Crecen inversiones en actividades de protección ambiental

Los productos orgánicos, cultivados a partir del respeto al medio ambiente, cada día ganan más adeptos en los mercados nacionales. Foto: Juan M. Vargas / Cambio.

No hay dudas de que una especie de "ola verde" se ha tomado las grandes empresas que operan en el país. En efecto, mientras El Cerrejón ha invertido más de 150 millones de dólares en gestión ambiental, Carrefour recibe de unos 40 proveedores 150 productos amigables con el medio ambiente.

También hay iniciativas similares en empresas colombianas, como Éxito o Alpina. "El medio ambiente -explica Martín Sorrel, cabeza del conglomerado WPP de relaciones públicas y publicidad- ya no es un tema de altruismo para las empresas, es el mejor negocio del mundo, es un asunto de dinero".

La actividad productiva deberá pasar irremediablemente por un manejo responsable del medio ambiente por parte de las empresas, y cualquier compañía que desee crecer y expandirse tendrá que ajustarse a las exigencias de los consumidores que prefieren productos sanos de marcas que demuestren acciones visibles por el equilibrio planetario.

Compromisos de la comunidad internacional como los que se consagraron en los acuerdos de Río y los protocolos de Kioto y Montreal, y ejemplos como las inversiones superiores a 3.000 millones de dólares de Bill Gates, a través de su fundación, y otros multimillonarios, han movido a otros empresarios.

Pero, además, las empresas están sometidas a presiones como las de las aseguradoras que no aseguran en ciertos aspectos, o al menos lo hacen a costos mayores, a quienes no demuestran ciertas conductas en materia ambiental; las de los fondos de inversión que no invierten en las empresas que no muestren prácticas responsables con el entorno. Y, por supuesto, crece la presión mayor de consumidores que no compran a quien no luzca amigable con el planeta.

El Pacto Global de la ONU, al que se han acogido centenares de las más representativas empresas del mundo, lanzó en 2006 la iniciativa de inversión responsable a la que se han sumado los 180 fondos privados de inversión más grandes del globo, con cerca de 13.000 millones de dólares y lo que le dicen a sus clientes es que no vuelvan a comprar acciones de empresas que no sean responsables.

Hay compañías analistas de riesgo de inversión internacionales que evalúan, a veces en secreto, a una empresa. "Si, por ejemplo, Ecopetrol va a cotizar en la Bolsa de Nueva York puede venir un analista británico a mirar una serie de factores y podría concluir que tiene un plan ambiental incipiente y recomendarle a los inversionistas abstenerse de hacer inversión de esas acciones hasta tanto la empresa no logre una eficiencia ambiental", sostiene Luis Ernesto Salinas, representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el área de responsabilidad social empresarial.

Colombia es uno de los 10 países que mejor cuida su medio ambiente a nivel institucional, gubernamental y académico, pero aún falta mucho en materia de reconversión industrial. El ejecutivo del PNUD aplaudió la decisión del alcalde de Bogotá Samuel Moreno Rojas, de exigirle a Ecopetrol que ubique el diésel de Bogotá en el estándar internacional de tener menos de 50 partes por millón de azufre a más tardar en 2012.

Si se le mira como lo ven Sorrel y el propio Salinas, esta es una oportunidad. Existe en la Bolsa de Nueva York el Índice Dow Jones Sostenible bajo el cual se están cotizando algunas empresas que tienen muy claros sus estándares de responsabilidad ambiental.

La Corporación Financiera Internacional, organismo del Banco Mundial, le presta a las firmas de acuerdo con su responsabilidad social, si no la hay no presta. Colombia y Ecuador están diseñando los principios sobre cómo hacer exigible la responsabilidad social en el sistema financiero, y hay una serie de bancos que ya han asumido ese compromiso. Es la transformación de una economía a partir de la responsabilidad.

Iniciativas en Colombia

La inversión de El Cerrejón en gestión ambiental le ha permitido hacer la diferencia dentro del sector de minería de carbón en Colombia y equipararla con las mejores prácticas ambientales a nivel internacional.

En los últimos cinco años, las inversiones en actividades de protección ambiental fueron de cerca de 152.000 millones de pesos.

De las 40.000 referencias de productos que se venden en Carrefour, unos 40 proveedores venden 150 productos amigables con el medio ambiente entre orgánicos y producción limpia, certificados por tener buenas prácticas, motivo por el cual reciben un trato preferencial a todos los niveles: mayor posicionamiento y visibilidad en los diversos puntos de los almacenes, precios especiales y publicidad.

En cooperación con Acoplásticos, Almacenes Éxito, El Cerrejón y el Minambiente, Carrefour adelantó una acción simbólica de recoger bolsas sucias de plástico en calles de La Guajira, en un gesto para invitar a la gente a usar menos plástico.

Otros ejemplos son los de Toyota que sacó vehículos híbridos que reducen al mínimo sus emisiones de CO2 y en buena parte son construidos con materiales sostenibles; o Alpina, que vende un yogur que además de nutrir ayuda al sistema digestivo, da vitaminas y fortalece el sistema inmunológico con frutas orgánicas.

El Plan de Reciclaje del Centro Comercial Santafé, le da a casi un centenar de familias ingresos por este oficio, de los cuales seis ya son empresarios comercializadores de material recuperado. Con el apoyo de la Secretaría Distrital de Integración Social de la Alcaldía Mayor de Bogotá, se han generado beneficios para el Centro Comercial y su Escuela de Reciclaje. En 2007 recuperaron 518.657 metros cúbicos de residuos reciclables y 32,81 metros cúbicos orgánicos, una reducción del 67,2 por ciento del volumen de los residuos. Los cooperativistas colombianos, al promover su décimo Congreso Nacional Cooperativo a celebrarse en los próximos días, advierten que el cambio climático es una de las peores amenazas que enfrenta nuestro planeta y dedicarán su evento al tema.  

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