Víctimas del conflicto hacen memoria de sus tragedias al ritmo de alabaos, vallenato y champeta

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Otras composiciones son reclamos al Estado por el abandono y porque haya justicia. "Ay la gente de El Salado se encuentra desesperada/ cuando se está trabajando ahí llega la jugada (grupos armados)/ Esto que les digo yo es la pura realidad/ ya la gente de este pueblo no quiere ni retornar/ No pueden entrar los carros la vaina está fregada/ si esto sigue así nos vamos a desplazar/ No tenemos profesores/ nuestros hijos crecen brutos/ No sé qué vamos a hacer con este tronco disgusto/ No llega ni una enfermera /tampoco una promotora/ entonces qué es lo que pasa con nosotros ahora/ Ahora se dañó la vía estamos incomunicados/ Entonces qué es lo que quieren con este pueblo acabado./ Le pido al Presidente que nos tenga muy presentes/ A este pueblo desplazado por esa maldita gente", dice la canción ¿entre puya y paseo¿ de Darly Cárdenas, sobreviviente de la masacre de El Salado (2000).

Cuenta que la compuso cuando regresó al pueblo en 2003 y que lo hizo en memoria de las víctimas. "Cuando volví se había entrado la guerrilla, hubo desapariciones, mataron a María Cabrera... quedamos muy mal ¿relata¿. Una noche me senté y me salió esta canción que se llama Retorno histórico, una canción para este pueblo tan triste y tan desolado".

En el sur de Bolívar,  'el Monchi pavero', un desplazado de 22 años, canta lo que llama "vallenato de protesta", como Algún día es mañana, que dice: "Les voy a contar la historia/ Les voy a contar la historia que ha pasado aquí en mi pueblo/ Me quemaron la casita que tenía yo en Las Pavas/ Por culpa de las palmeras yo he quedado a la deriva/ Por culpa de las palmeras tengo un dolor en el alma/ (...) Yo vivía esperanzado en este bendito gobierno/ Y ahora les digo cantando que esto no sirvió de nada/ Cuidan es al de la plata y al pobre sí lo desplazan/. Escuche la canción de Las Pavas. 

Y la comunidad desplazada de Cacarica, Chocó, la más grande del país, convirtió en himno de su tragedia la composición Lamento chocoano, del maestro Miguel Ángel Garrido Ortiz,  autor del himno del Chocó: "Óyeme Chocó, oye por favor/ tú no tienes por qué estar sufriendo así/ La resignación de  tu corazón sé agotará/ y el día llegará de tu redención". También hay víctimas que acuden a la música como una forma de resistencia pacífica. "La música nos permitió reconciliarnos con la vida, aferrarnos a ella, y no sólo nos divertimos sino que llevamos a cabo una verdadera resistencia pacífica", afirma un joven desplazado del Cauca. "Cantamos para olvidar el odio, porque como dice la canción de Rubén Blades, 'canta y olvida tu dolor, porque el que canta dice mucho y sufre poco' ", dice 'Javimán'.

"La música es un gran documento de memoria histórica porque hay evocación de sentimientos de tristeza, nostalgia y rabia", dice Marta Nubia Abello, del Grupo Memoria Histórica. Y además, como lo reitera el reconocido músico de origen judío Daniel Barenboim "es una manera de reconciliar los odios", La música es, de alguna manera, una forma de salvación.

Música para el diálogo

En 1999, el director de orquesta y pianista de origen judío Daniel Barenboim, apoyado por el escritor estadounidense de origen palestino Edward Said, fundó la Orquesta del Diván Este-Oeste (inspirado en un libro de poemas de Goethe), una iniciativa para reunir cada verano a jóvenes músicos árabes, palestinos e israelíes, así como un foro para el diálogo y la reflexión sobre el problema palestino-israelí. El propósito: combinar estudio y desarrollo musical con el conocimiento y la comprensión de las dos culturas.

En 2003 la orquesta de Barenboim tocó por primera vez en un país árabe, en Rabat, Marruecos, y en 2005 dio su primer concierto en Ramala, Palestina. En 2004 se creó la Fundación Barenboim-Said, con sede en Sevilla, para desarrollar proyectos musicales educativos basados en los principios de convivencia y diálogo promulgados por Said y Barenboim.

 "Cuando un joven árabe y uno israelí se sientan juntos ante un atril, intentan tocar la misma nota con la misma dinámica, el mismo movimiento de arco, el mismo sonido y la misma expresión ¿dice Barenboim¿, cuando ambos hacen algo con toda su pasión, el diálogo ya está allí".     

Escuche la canción de Urabá, de Las Pavas y de Bojayá.        

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