Algunas sociedades latinoamericanas han sabido recrear en forma generosa su pasado con movimientos culturales, artísticos y pedagógicos que han buscado la apropiación democrática de la historia, por medio de grandes museos antropológicos, programas educativos o proyectos artísticos de amplia envergadura social.
La apropiación pluralista de la memoria histórica y del acceso al pasado es un paso necesario en el proceso de democratización que debe tener lugar en la sociedad colombiana. Un grupo de ONG de derechos humanos, aglutinadas en el proyecto 'Nunca más', por ejemplo, diseñamos como contribución a ese propósito, la Galería de la Memoria, un espacio dedicado a construir la memoria colectiva de las personas que han sido protagonistas o testigos de las luchas sociales y de la historia actual del país.
Allí se evoca la presencia viva de muchas personas que han muerto o desaparecido. Por medio de fotografías, objetos personales cotidianos, legados artísticos e intelectuales (pinturas, esculturas, poesías, escritos, etc.) y, en general, de todas aquellas cosas que quienes han sido más cercanos a las víctimas consideran necesarias, se recrean, en una instalación colectiva, los momentos más significativos de la vida de los seres queridos.
Estas grandes y pequeñas historias, compartidas con quienes no conocieron a las víctimas, abren el espacio interior de la memoria, nos cuestionan sobre lo que acontece en el presente para evitar que se repita la barbarie y nos interrogan seriamente acerca de la insensibilidad generalizada ante la muerte.
Por Iván Cepeda
Movimiento de víctimas