Los 'arrancaminas'

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Descubrieron las minas mediante un detector de metales, pero en el camino hacia la escuela las cosas no han sido fáciles porque las Farc las hicieron con materiales plásticos para que el Ejército no las pudiera detectar. "La guerrilla no utiliza minas convencionales -explica el teniente Betancourt-.

Son artefactos artesanales, pueden ser latas, botellas, estuches u otras cosas usadas como explosivos".  Algunas las siembras a 10 o 20 centímetros de profundidad, otras a 40 o 50 e incluso han encontrado algunas enterradas a un metro o más. 

"Antes de llegar a esta escuela desminamos los sectores de Guayabero, Refugio, San Isidro y Aguacate -cuenta el teniente-. Pero aquí en Boquerón, aunque trabajamos de sol a sol, ha sido muy difícil encontrarlas, las tenemos casi que oler, un mal paso es la pierna e incluso la vida". Desminar es una tarea compleja, lenta y costosa. "Quitar una cuesta entre 300 y 1.000 dólares mientras que sembrarla entre uno y tres  dólares -dice el vicepresidente Francisco Santos-.  Lo peor es que gran cantidad de minas fueron sembradas alrededor y dentro de las mismas escuelas". 

Hoy la escuela de Boquerón y el camino que conduce a ella están limpios de minas. La meta el próximo año es que los niños puedan volver a la escuela y las familias desplazadas recuperen sus casas. "Estamos muy agradecidos con el desminado humanitario -dice Luz Marina Mayo, líder desplazada-. Pero tememos que vuelvan los grupos armados  a sembrarlas". 

No le falta razón. El año pasado el jefe de las Farc 'Alfonso Cano' ordenó  a sus hombres seguir sembrando minas y lo mismo están haciendo bandas como 'Los rastrojos'. "Seguiremos teniendo minas aunque termine la guerra y habrá más víctimas", sostiene el general Hansel Rodríguez, director de la Escuela Militar de Ingenieros. Pero los 'arrancaminas' no desfallecen, saben que su misión es dura y larga pero los anima la convicción de que cada mina que desactivan significa la salvación de muchas vidas.

Sobre el terreno

Una pista de simulación de un campo minado funciona desde finales del año pasado en la  sede del SENA de La Salada, una vereda de Caldas (Antioquia). Allí reciben capacitación 2.400 jóvenes de los 17 departamentos con mayor número de minas antipersonales sembradas por los grupos ilegales.  El SENA invierte 1, 8 millones de pesos en cada estudiante y el objetivo es replicar el programa en cada uno de los 705  municipios donde se han registrado eventos por minas.

Gracias a un convenio de la Vicepresidencia y el SENA,  allí aprenden sobre el terreno a detectar señales que podrían indicar la presencia de una mina. También reciben instrucciones para darle atención inicial a los heridos. "La idea es que terminado el curso regresen a sus comunidades a enseñarles a sus vecinos  cómo prevenir, en la medida de lo posible, cualquier tipo de accidente -explica la psicóloga Natasha Ramírez-. Es una experiencia traumática porque han visto a conocidos caer en esas trampas".

Yeimi Cañón, de Puerto Lleras, (Meta)  recibe entrenamiento: "Es muy duro porque he vivido eso en carne propia con familiares y amigos, pero es bueno saber por dónde pisar, detectar una alteración de la naturaleza y, lo más importante, enseñarle a otros a defenderse".

Minas antipersona: el enemigo perfecto

En la actualidad, seis pelotones adscritos a la Escuela de Ingenieros Militares se dedican a la destrucción y limpieza de campos minados  por los grupos ilegales, como parte  complementaria de los compromisos adquiridos por Colombia en la Convención de Ottawa.  Adelantan su misión en Amazonas, Antioquia, Chocó, Cundinamarca, Meta, Nariño Huila y Tolima. El próximo año serán 14 pelotones. Sostener cada equipo le cuesta al Ejército 1.500 millones de pesos al año. "La mina es el soldado perfecto, pues una cosa  es luchar con un enemigo de carne y hueso, que dispara y le teme a las balas, y otra muy distinta contra un artefacto escondido debajo de una piedra, a la sombra de un árbol o a la orilla del agua -dice el comandante de las Fuerzas Militares, general Fredy Padilla-. El Ejército se está replanteando un nuevo modelo para vencer a ese enemigo". Un enemigo que entre 1990 y 2009  dejó 6.118 civiles heridos, entre ellos 744 niños. En 2008, 102 militares muertos y 402 heridos, cuya recuperación ha costado 279.362 millones de pesos. Y este año 248 militares han sido víctimas de minas. 

- Vea los videos sobre el tema aquí: parte 1, parte 2, parte 3.
- El vicepresidente Francisco Santos dice que desminado será una prioridad. Vea aquí.
- Vea el testimonio de tres víctimas haciendo clic aquí.
- Vea en Recursos Relacionados imágenes de la pista de simulación de un campo minado que funciona en el Centro de Recursos Naturales Renovables del SENA en La Salada (Antioquia).

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