El ministro de Hacienda habla sobre la respuesta del Gobierno a la crisis económica y sobre el balance de la asamblea del BID.
Cambio: Al fin resultó que la economía no estaba tan blindada como Ud. decía. ¿Qué pasó?
O.I.Z.: Siempre advertimos que la economía se había preparado mejor para enfrentar el choque externo y eso ha ocurrido. Ninguna economía está ciento por ciento blindada y menos después de lo que ocurrió el 13 de septiembre con la quiebra de Lehman Brothers. Estamos viviendo la peor crisis económica y financiera desde la Gran Depresión de los años treinta en el siglo pasado, y la caída del comercio es la más fuerte después de la Segunda Guerra Mundial.
¿Cómo se observa que está mejor preparada?
Primero, por la solidez del sistema financiero. Segundo, hemos dejado flotar nuestra moneda sin malgastar reservas internacionales. Tercero, hemos podido reducir las tasas de interés. Cuarto, han aumentado las reservas del Banco de la República y las de Fogafin. Quinto, hemos asegurado el financiamiento de la Nación, tanto en el frente interno como en el externo.
Esos son avances muy importantes de la economía colombiana, comparada con cualquier otro momento de choques externos, y eso es el mérito de haber desarrollado una política coherente, que anticipó muchas cosas y creó las condiciones para que la economía colombiana respondiera de una manera más favorable a la actual coyuntura internacional.
Queda la sensación de que el presidente Uribe, con su declaración de la semana pasada aceptando que hay una crisis, fue más realista que Ud. sobre los efectos de la mala situación mundial sobre la economía colombiana.
El Gobierno ha sido coherente. No anticipamos hechos que no tengan sustentación pero en la medida que se conocen resultados, evaluamos el contexto externo y reaccionamos para advertir cuáles son las nuevas perspectivas. Siempre hemos advertido los balances de riesgo para la economía colombiana pero nadie pudo prever lo que venía. No ha funcionado ninguna estimación, los cálculos se han revisado sistemáticamente por parte de todas la autoridades en el mundo con una frecuencia que no tiene antecedentes y eso es lo que ha hecho el Gobierno colombiano: ir reconociendo en la medida que se van generando realidades para ir tomando las medidas que corresponde.
¿No debió el Gobierno ahorrar y cortar el gasto público durante la etapa de vacas gordas, para tener mayor margen de gasto anticíclico en las vacas flacas?
Si algo se le reconoce al Gobierno es la coherencia en su política fiscal. Quienes el año pasado nos presionaban para reducir el gasto, deben preguntarse hoy, ¿cuál era el sustento para ello? De haberlo hecho, hubiéramos llevado a una recesión muy profunda a la economía.
¿Cuáles son los sectores más afectados en Colombia por la crisis económica?
Estamos sufriendo mucho en el sector manufacturero, que es donde más se ve el efecto de la caída de la demanda externa, de los menores precios en los términos de intercambio y el ajuste que ha tenido la demanda interna por parte del consumo privado. Hay otros sectores que también pueden en un momento dado afectarse, como ocurrió en el último trimestre, como el de la construcción privada y el comercio. En la medida que la industria crece menos, que hay menos expectativas por parte del consumidor también se afecta el crecimiento del comercio.
¿No ha faltado un conjunto de medidas anticíclicas más firmes? (Queda la sensación de que el paquete de 55 billones es una recopilación de proyectos previamente diseñados y que no tienen una escala comparable, por ejemplo y guardadas las proporciones, con el paquete de salvamento de Estados Unidos).
El Gobierno tiene una política fiscal que es claramente anticíclica, con una proyección de crecimiento entre 0,5 y 1,5 por ciento. Hablar de que la demanda pública con la programación presupuestal del Gobierno crezca al 5,5 por ciento en términos reales, muestra un esfuerzo muy importante. El plan de los 55 billones es lo que necesita el país para evitar destruir empleo. Planeación Nacional ha estimado que este plan de inversiones puede proteger 800 mil empleos. No basta con decir cómo se generan nuevos empleos, también hay que evitar la destrucción de empleo, y el gran mérito del programa es ese. El Gobierno ha presentado un plan anticíclico coherente con cinco herramientas: infraestructura, red de protección social, confianza inversionista, estímulos tributarios y financiamiento.
Usted se ha quejado porque el Banco de la República no bajó las tasas de interés el año pasado para evitar la caída del crecimiento en 2008 que cayó a una tercera parte. ¿No fue útil haber preservado márgenes para bajarlas ahora, cuando hay más problemas?
Fue muy importante la política monetaria que se empezó a desarrollar desde 2006, siempre lo hemos reconocido. Lo importante es que hoy hay margen para reducir las tasas de interés y en los últimos cuatro meses las reducciones ya suman 300 puntos básicos; en la medida en que se afiancen las expectativas inflacionarias, podremos continuar. Es la primera vez en la historia económica colombiana que en presencia de un choque externo se pueden reducir las tasas de interés.
¿Qué ambiente encontró en la Asamblea del BID hacia la economía colombiana?
Muy positivo. La confianza en Colombia es amplia, los mercados reconocen el esfuerzo de la política fiscal del Gobierno. Son testigos de las transformaciones económicas y sociales, y hay apertura total para continuar ofreciendo financiamiento en diferentes frentes. Así lo muestran no solo los inversionistas institucionales en los mercados de capitales sino los gobiernos a través de recursos con los bancos nacionales de desarrollo.
¿Quedó satisfecho con los resultados de la Asamblea del BID?
Todo nos funcionó bien, funcionó muy bien la logística, la calidad académica de los eventos; se logró la meta de iniciar el proceso de aumento de capital, se posicionó al país y se vendió a Colombia con su feria Expodesarrollo donde expusimos 140 proyectos de infraestructura por 40.000 millones de dólares.
¿Es realista la capitalización solicitada por Luis Alberto Moreno?
No solo es realista, es la alternativa que tiene América Latina para poderle hacer frente a esta crisis. La descapitalización de los mercados financieros internacionales y la profunda destrucción de riqueza, han dificultado el acceso al financiamiento a los gobiernos y al sector privado en los mercados de capitales internacionales.
¿Puede el BID jugar un papel significativo para aliviar la crisis?
Esa es la gran apuesta, y ese es el consenso político que existe hoy en el mundo por parte de todos los países y así lo ha expresado la cumbre del G-20; son conscientes las potencias, lo expresó así el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Tomothy Geithner, y eso hace que las multilaterales hoy recuperen un papel protagónico en la solución y en mitigar los efectos de esta crisis externa.