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Según un informe de la Personería de Medellín, la Oficina de Envigado sufrió una importante pérdida de poder debido a la extradición de su jefe, la captura y persecución a sus líderes por parte del Estado y el enfrentamiento a muerte con otros grupos criminales. Preocupa además la infiltración mafiosa en altas esferas institucionales. No solo por la participación de grupos armados ilegales sino también de algunos líderes políticos y funcionarios de alto nivel, según se evidenció con la captura del director Seccional de Fiscalías de Medellín, Guillermo Valencia Cossio, indica el documento.
CAMBIO recorrió algunos barrios y a simple vista no pasaba nada. Pero con sigilo algunos habitantes explicaban qué ocurría: "Tiene que andar con cuidado en las comunas 1, 6, 7 y 8. Ellos (ilegales de 'don Mario') anotan quién entra y quién sale ¿relata una habitante-. Están esperando afuera de los colegios para llevarse a los muchachos y muchas madres no queremos eso y ya denunciamos ante la Policía".
Por eso, advierte el alcalde Alonso Salazar, los homicidios no es lo único que hay que terminar. Hay que vencer el miedo, que la gente pueda caminar tranquila por cualquier rincón. Ya la experiencia ha enseñado a Medellín que la guerra ha cambiado de uniformes una y otra vez y ahora la meta es acabar con ese ciclo.
En Medellín, dice el investigador Jorge Giraldo, hay nuevos elementos para responder a este desafío: hay más Estado y más institucionalidad; es posible hablar de un cambio cultural en la juventud y de una política de tolerancia cero respecto al narcotráfico en sectores clave de la sociedad. "Es prematuro hacer pronósticos pero puede decirse que es muy difícil que Medellín retorne siquiera a la situación en que la dejó la administración de Luis Pérez en el 2003, con un promedio anual de homicidios superior a 2.000".
La Asamblea del BID se convierte en la mejor vitrina para exhibir la transformación de la ciudad.
Las esculturas de Fernando Botero representan la tragedia y la resurrección de la ciudad.