Contratistas de la carretera Medellín-Quibdó, recibieron alertas sobre posibilidades de un accidente

El accidente del bus de Rápido Ochoa que se fue a un abismo en la vía Quibdó-Medellín le costó la vida a 45 personas. Foto: AFP

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Como si se tratara de un anuncio premonitorio, los redactores del pliego de condiciones para el contrato del mantenimiento y mejoramiento de la vía Medellín-Quibdó advirtieron que el contratista "asumiría todos los riesgos sobre la prevención de accidentes y sería responsable de las indemnizaciones causadas por los accidentes de terceras personas".

Si eso se cumple, la Unión Temporal Metrovías Corredores, cuyos representantes son los hermanos Carlos Alberto y Luis Héctor Solarte Solarte, tendría que explicar su eventual responsabilidad en el accidente de un bus de Rápido Ochoa que el pasado 3 de febrero se fue a un abismo y resultaron muertas 45 personas, de las cuales los organismos de socorro han recuperado 31 cuerpos.

Metrovías firmó el 10 de septiembre pasado un contrato con el Instituto Nacional de Vías, Invías, por 65.000 millones de pesos para el mantenimiento de Las carreteras La Manuela-Irra-La Felisa, en el departamento de Caldas; Mumbú-Santa Cecilia, en Risaralda, y Las Ánimas-Quibdó y Quibdó-La Mansa-Bolívar, en Chocó.

El expediente del contrato, obtenido por CAMBIO, muestra que Metrovías estaba obligada, desde el 1° de diciembre, fecha de inicio de las obras, a garantizar durante 15 meses el mantenimiento y mejoramiento de los cuatro corredores y su "estabilidad y transitabilidad".

Para ello, Invías desembolsó el 16 de diciembre pasado 6.300 millones de pesos para que la compañía interviniera las carreteras, especialmente la de Quibdó-Medellín, pues los anuncios de veedores cívicos y de políticos regionales advertían que en cualquier momento ocurriría una tragedia por el mal estado del tramo.

Una de las advertencias fue producida por Adalberto Caicedo Padilla, un sencillo habitante de Quibdó que a mediados de diciembre envió un mensaje al correo electrónico del presidente Álvaro Uribe, donde rogaba que el Gobierno Nacional le diera pronta solución al problema de la carretera. "Solicito, en mi calidad de ciudadano, una pronta solución al problema de comunicación del tramo Quibdó-El Siete, pues siendo conocedor usted del estado económico nuestro, lo menos que puede ejecutarse para el Chocó es la adecuación de vías", dice la carta.

Por esos días, y como si las premoniciones se hubieran extendido a las oficinas de Invías en Bogotá, el subdirector de la Red Nacional de Carreteras, Carlos Julio Romero, envió comunicaciones urgentes a Metrovías para recordarle que a partir de la orden de inicio de obra, la empresa tenía la obligación de realizar mantenimiento periódico de los sectores contratados.

Pero pese a ello, no se tuvo evidencia de la presencia de la compañía en el lugar. Según funcionarios de la Personería y del Concejo municipal de El Carmen de Atrato, Chocó, ubicado a una hora del lugar donde se accidentó el bus, ningún obrero, operario o directivo de Metrovías se  hizo presente en la zona desde septiembre hasta el día del siniestro, como tampoco se preocupó por señalizar los puntos críticos de la carretera que durante diciembre y enero presentó constantes derrumbes.

"Podemos dar fe de que Metrovías firmó el contrato pero no se interesaba por esta carretera -dijo un concejal que pidió reserva de su nombre-. Pero tampoco se interesó el Gobierno, pues tenemos un video donde se muestra que en 2005 el ministro de Transporte conoció el pésimo estado de esta trocha y prometió una solución. Tuvieron que aparecer los muertos para que alguien mirara hacia Chocó".

Una prueba de la ausencia del contratista se evidenció el 26 de diciembre. Ese día, el director de Invías regional Chocó, envió un memorando urgente a Bogotá donde informaba que la vía presentaba hundimiento en algunos tramos y alertaba sobre el colapso de un puente en el kilómetro 18.

De inmediato, en Bogotá se prendieron las alarmas y funcionarios de la Subdirección de la Red Nacional de Carreteras prácticamente obligaron a Metrovías a hacerse cargo de la emergencia. Sin embargo, la firma volvió a desaparecer hasta la semana pasada cuando se presentó la peor tragedia vial en la historia reciente de Chocó.

"No soy responsable"

En momentos en que los medios de comunicación registraban la noticia y buscaban culpables, el representante legal de Metrovías, Carlos Alberto Solarte, aseguró que su empresa no tenía nada que ver en el asunto.

La indignación en las oficinas de Invías y del Ministerio de Transporte fue general pues estaba de por medio un millonario contrato que lo obligaba a atender las necesidades de una vía que históricamente ha tenido todo tipo  de deficiencias (ver recuadro).

El 4 de febrero, 24 horas después del accidente, el Subdirector de Vías escribió a Solarte una nueva carta en la que le recordaba los términos y obligaciones del contratista. "Desde la orden de inicio de las obras -escribió el funcionario- el contratista es el único responsable de la conservación, señalización y el mantenimiento del tránsito. El incumplimiento de esta obligación causará la imposición de multas proporcionales al valor del contrato".

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A través de estas cartas, Invías le advirtió a Metrovías que debía intervenir la carretera Medellín-Quibdó desde el 1° de diciembre de 2008.