Desertores de las filas de alias 'Cuchillo' narraron las masacres cometidas por el narcotraficante

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El hecho de pertenecer al 'cuerpo élite' seleccionado, no les garantizó nada a los 150. Sus jefes les dejaron en claro que no habría permisos para nadie. Seguiría vigente la pena de muerte para los que quisieran dejar las filas, y aunque tendrían la posibilidad de hacer llamadas telefónicas esporádicas, estas debían producirse bajo un estricto régimen de vigilancia. Habría un salario de 500.000 pesos mensuales, pero los pagos jamás se harían cumplidamente, sino cada tres o cuatro meses.

El dinero también sería una ilusión porque los miembros de la tropa debían pagarse sus víveres, elementos de aseo y vestuario y escogerlos exclusivamente de las ofertas que les haría la propia organización. Así, la plata se quedaba allí mismo.

El escape

'Alonso' y su compañera  habían llegado al límite. Las constantes masacres, la zozobra que no daba tregua y el régimen opresivo que se hacía presente hasta en las situaciones más cotidianas, los convencieron de que había que asumir el riesgo de salir de allí, aun a costa de sus propias vidas.

Una noche de finales de enero pasado, cuando su grupo acampaba en inmediaciones de Puerto Siare, en la selva profunda de los límites entre Meta y Guaviare,  coincidieron en la prestación de la guardia. Se habían ganado una cierta confianza de un tal 'capitán J' y del 'teniente Cholo', mandos medios de su escuadra encabezada por 'Niche', conformada por 12 hombres. Se alejaron del grupo, en medio de la oscuridad, y decidieron lanzarse en su aventura por la libertad sin armas y en traje de civil. Las de dotación fueron abandonadas entre un matorral, a orillas de una carretera.

Eran las 9:00 de la noche cuando iniciaron su azarosa travesía. Caminaron y corrieron durante cinco horas. Sabían que no más de media hora después su ausencia sería notada y que los escuadrones de ejecución saldrían a buscarlos como perros de presa. Además los llamados "puntos" representaban una amenaza adicional. Ese es el nombre que la banda les da a aquellos civiles distribuidos por toda su área de influencia con la obligación de reportar a través de radios de comunicación cualquier movimiento inusual de personas o vehículos.

Su travesía nocturna tuvo como primer destino un caserío llamado El Rincón del Indio. Allí aguardaron el amanecer y después tomaron rumbo a Puerto Gaitán. Al cabo de un viaje que les pareció infinito, llegaron a este municipio y de allí se desplazaron hasta Villavicencio, donde finalmente fueron acogidos por las autoridades. Ahora están dispuestos a hacer valer su historia ante la Fiscalía para proteger, según ellos, a aquellos miembros de las huestes de ''Cuchillo' que, sin saberlo, se convirtieron en rehenes de la muerte.

El reto para las autoridades es desmantelar a esa organización y devolver sanos y salvos a quienes, contra su voluntad, permanecen en las filas de quien es considerado por las autoridades como uno de los narcotraficantes más peligrosos del país.

EL ENIGMA  DE LAS FOSAS

Desde abril de 2006, cuando 'Cuchillo' se negó a recluirse en la sede de Prosocial en La Ceja (Antioquia), donde quedaron confinados los jefes paramilitares desmovilizados al amparo del proceso de Justicia y Paz, y se decidió volver a la clandestinidad, las autoridades han buscando en fosas comunes los despojos de sus víctimas.  En un rastreo que incluye territorios de los tres departamentos de su zona de influencia, los equipos de investigadores de la Unidad de Justicia y Paz han hallado restos de 188 personas, de las cuales han logrado la identificación plena de 13.

La búsqueda se ha concentrado en El Trincho, zona limítrofe entre Meta y Guaviare y Pueblo Arrecho, en este último departamento, y se ha extendido hasta las estribaciones de la Sierra de la Macera, en la antigua zona de distensión con las Farc. "Allí en la sierra -explica uno de los investigadores- buscamos 1.050 muertos, aunque no estamos seguros si el victimario es 'Cuchillo' o la propia guerrilla". Además, el 15 de mayo de 2008, en la vereda El Tropezón en Puerto Santander, Meta, la Fiscalía adelantó una revisión de fosas que al parecer son de 'Cuchillo'.

Sin embargo ahora, los testimonios de 'Alonso' y 'Alicia' harán forzosa la ampliación de la búsqueda a otras regiones donde, según ellos, se encuentran los restos de 400 de sus infortunados compañeros.

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