Finot Castaño, entrenador

Este ex futbolista profesional está jugando hoy uno de los mejores partidos de su vida: contribuir con una sociedad más justa.

Para Finot Castaño, el legendario defensa central de Millonarios, su nuevo trabajo debe hacerlo sentir como despejando un balón de la raya de gol. Lidera la Fundación Revel, que les enseña a jugar fútbol a niños de escasos recursos de Bogotá.

La Fundación está auspiciada por el famoso equipo español Real Madrid y funciona desde hace casi un mes. Pero los patrocinadores eligieron a Castaño por su experiencia y dedicación. "Trabajo con 'pelados' desde hace casi 50 años y con la misma meta: darles un mejor futuro y alejarlos de tantos problemas", dice. Y muchos de ellos pueden dar testimonio de su enseñanza. El volante de la Selección Colombia Freddy Guarín, por ejemplo. "A él lo recibí chiquitico, cuando trabajaba en el Deportivo Tuluá", recuerda.

Pero antes de ser entrenador y seleccionador de futuras estrellas, Finot Castaño estuvo en la cancha. Empezó en el Once Caldas -él nació en Manizales-, y de allí pasó al Deportes Quindío y a un equipo de Ecuador. Luego fue defensa en Millonarios, club con el que fue campeón cuatro veces y quien le robó el corazón de hincha que todos los futbolistas llevan dentro. "Soy hincha de Millos, pero mis amigos son de Santa Fe", señala.

En el equipo rojo trabajó también como entrenador luego de su retiro -en el año 92-, y de allí saltó a la noble misión de enseñarles fútbol a los niños. Incluso trabajó muchos años en el Real Madrid versión colombiana.

Ahora su misión, aunque tiene que realizarse con un balón, tiene el objetivo de hacer personas mejores para el mañana. "Si no hay un trabajo con niños, se pierde el patrimonio nacional", asegura este hombre que se colaba en el estadio de Manizales para ver los partidos de fútbol del Once Deportivo contra Millonarios.

La Fundación apadrina hoy, en asocio con la Secretaría de Educación del Distrito, a 140 pequeños, entre los ocho y los 11 años, cuyo futuro puede ser de malos pasos. Por eso, las clases de Finot Castaño no buscan una competencia envidiosa, sino que son amenas y dinámicas. Y aunque algunos de los muchachos eventualmente podrán asistir a intercambios con el club madre en España, no se  trata de una escuela de fútbol convencional. "Busco la superación del niño y le doy libertad para desarrollar sus capacidades humanas más nobles para que así, después, le brinden algo a la sociedad. Ese es el sentido de mi vida", puntualiza Castaño.

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