Rafael Peralta, artista

En la carpa de Circo Ciudad se abren las puertas de la magia, pero también se cierran las de la maldad. Es un refugio contra la tristeza y la tabla de salvación de la mala vida. Por eso no podía haber surgido más que de la iniciativa de personas jóvenes. Circo Ciudad nació hace un poco más de siete años en Ciudad Bolívar, por idea de unos muchachos que querían darle un sentido a la vida diferente al de la locura de las drogas y las influencias dudosas.

Rafael Peralta fue uno de sus fundadores y él recuerda que la primera carpa, de color azul, atrajo a muchachos como Ludwin Ramírez, quien tomó esa oportunidad como una tabla de salvación para cambiar su vida. "Esa carpa tenía un encanto que lo obligaba a uno a estar allá", dice.

La idea nació gracias al programa 'Animación juvenil con énfasis en técnicas de circo', de la Alcaldía local. Allí se presentaron varios jóvenes que propusieron la idea de un espectáculo circense y lo llamaron Circo Ciudad. La Unión Europea les regaló la carpa y el Distrito les financió el desplazamiento de esa carpa por los parques públicos de la ciudad. Y cuando todo estuvo listo, recibieron la bendición del padre Jaime García, rector del centro educativo de la zona, quien vio allí la forma de aplicar las enseñanzas de Don Bosco, su patrono, quien escribió el libro Pequeño saltimbanqui, un personaje que hacía malabares para alejar a los jóvenes de las pandillas y las drogas.

Pero lo original de este circo, que más que un circo es una fundación que busca un camino digno para vivir, es que es ante todo un colegio. O quizá una universidad del espectáculo. En las jornadas académicas, los alumnos tienen que cursar materias básicas de entrenamiento físico y también reciben clases de acrobacia, malabarismo y coreografía, entre otros.  "Acá ningún muchacho paga matrícula -dice Peralta-. Eso sí, firman un compromiso para terminar sus estudios en una profesión como la de artista de circo".  Sin duda alguna, el arte, en un barrio tan conflictivo, es una excelente inversión, y eso lo demuestra Circo Ciudad.

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