En este instante, casi todos los pescadores de los mares colombianos ignoran que alguien intentará sacarlos del olvido desde New Hampshire, en Estados Unidos. Ese alguien es Lina María Saavedra, una bióloga marina nacida el 21 de diciembre de 1975, en Tunja, Boyacá, y que obtuvo la prestigiosa beca que otorga el Programa 'For women in Science' de Unesco - L'Oréal 2008, con su trabajo de investigación "Hacia un manejo de la pesca marina artesanal en Colombia".
Ella misma define qué persigue con este estudio. "Busco principalmente ayudar a mejorar las condiciones de vida de los pescadores artesanales, quienes han sido relegados al olvido, y al mismo tiempo promover el uso y manejo sostenible de los recursos pesqueros, los cuales se han visto afectados por el mal uso y sobreexplotación", dice.
Es extraño que una joven científica nacida en las montañas boyacenses mire hacia las costas del Atlántico. Pero desde que era una estudiante de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en Bogotá, sus proyectos estuvieron orientados a la investigación de peces marinos de aguas profundas en el Caribe colombiano. Y fueron estudios de verdad de mucha profundidad: junto con su grupo de trabajo, encontró tres nuevas especies para la ciencia.
Ya graduada como bióloga se vinculó a la Universidad del Magdalena como coordinadora de Proyectos de Manejo Costero, en Santa Marta. En el 2006, fue elegida por Colciencias con media beca para hacer un doctorado en Recursos Naturales y Ciencias de la Tierra, en la Universidad de New Hampshire, en Estados Unidos. Pero aquella beca solo le cubría la mitad del doctorado, de modo que se inscribió en la convocatoria de becas 'For women in Science', de la Unesco L'Oreal, una iniciativa que destaca a las mujeres que se dedican a la investigación en cualquier campo de la ciencia. "En lo personal fue un gran honor salir elegida como candidata a representar a Colombia -dice-. Haré lo mejor para que esos sueños de un mejor país se conviertan en realidad". Y, sin duda, los beneficiados de esos sueños serán, seguramente, cientos de pescadores olvidados de las costas nacionales que, gracias a sus estudios, podrán tener una mejor calidad de vida. Una vez más se comprueba que si el mundo necesita de la ciencia, la ciencia necesita de las mujeres.