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"Al principio me gustaba la marihuana, a los 14 años descubrí la cocaína y hoy, a los 19, se ha convertido en parte de mi vida -dice Carlos-. La he querido dejar y juro que lo he intentado varias veces pero no he podido. Hoy las cosas son cada vez más difíciles para mí, sé que me va a acabar y no la puedo detener". Casos como este son el pan de cada día en los centros de rehabilitación de drogadictos.
Colombia, que ha hecho carrera como país productor de droga, se ha convertido también en país consumidor. Así lo revelan estudios epidemiológicos realizados en los últimos 15 años, entre ellos los de la Dirección Nacional de Estupefacientes (1992 y 1996); el del programa presidencial Rumbos (2001); el Estudio Nacional de Salud Mental de la OMS (2003); la Encuesta Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en escolares (2004) y la Encuesta Nacional de Salud (2007), que acaba de ser revelada.
Los informes no son comparables porque se han hecho con diferentes metodologías y con poblaciones distintas, pero indican que el problema ha aumentado en los últimos 15 años. "No solo es cuestión de percepción -asegura Carlos Cuervo, viceministro de Salud y Bienestar del Ministerio de Protección Social-. El consumo de drogas es una realidad que creció tanto que se nos salió de las manos y ahora necesitamos ponerle un remedio urgente porque lo que está en juego es el futuro de Colombia".
En cuanto a sustancias psicoactivas, al igual que en muchos otros países del mundo, los diferentes estudios indican que las de más alto consumo son el alcohol y el cigarrillo, seguidos por la marihuana, que aparece como la sustancia ilícita más consumida por ambos géneros y en todos los estratos socioeconómicos. Conocedores del tema sostienen que el cigarrillo y el alcohol son la puerta de entrada al consumo de sustancias psicoactivas ilegales como la marihuana, la cocaína, el basuco, la heroína y drogas sintéticas como el éxtasis (presenta un consumo creciente especialmente entre jóvenes), y el 'popper'. "Hemos comprobado que el ciclo adictivo arranca con un simple cigarrillo, pasa al alcohol y termina con una droga más fuerte", señala Cuervo.
Así lo corrobora Jorge, un estudiante de Arquitectura de 23 años: "La primera vez que fumé estaba en quinto de primaria, al terminar el bachillerato ya había probado la marihuana y al llegar a la universidad conocí la cocaína. Y desde ahí he probado casi todo". Lo triste, dice Cuervo, es que muchas veces todo empieza en las casas. "Los padres no ven nada malo en que su hijo se tome un trago o fume en una reunión familiar, cuando ese puede ser el comienzo de algo muy grave".
El alcohol es la sustancia que más consumen los colombianos -70 por ciento- y su ingesta viene creciendo: uno de cada 15 abusa del alcohol y uno de cada 200 depende de él. El uso es creciente entre las mujeres y en jóvenes en general. Con respecto al tabaco, poco han servido las campañas de prevención: siete de cada 10 adultos fuman y mezclan el cigarrillo con el alcohol. Entre los jóvenes, seis de cada 10 estudiantes de bachillerato lo han probado y de ellos el 50 por ciento confiesa que fuma actualmente.
En cuanto al consumo de sustancias ilícitas, las investigaciones indican que la marihuana ocupa el primer lugar y que este va en ascenso. Si entre 1992 y 1996 la cifra estaba en 5 por ciento y en 2003 era de 11 por ciento, según la Encuesta de Salud Mental, hoy, a juicio de los expertos, podría rondar el 20 por ciento. "Las muestras de los estudios son distintas pero todos indican que la marihuana es la sustancia ilegal de mayor consumo, seguida por la cocaína, que también refleja una tendencia ascendente", afirma Cuervo.
Según cifras globales, 10 de cada 100 colombianos reconocen que han probado algún tipo de droga ilegal; uno de cada 100 abusa de alguna de ellas; siete de cada 100 estudiantes menores de edad han tenido contacto con ellas alguna vez y 19 de cada 100 universitarios consideran normal su consumo. "La situación es alarmante y lo peor es que no existe un doliente que permita diseñar una política para atacar el fenómeno", sostiene el médico toxicólogo Camilo Uribe, vicepresidente mundial de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (Jife) y que, como miembro de la Academia Nacional de Medicina, está al frente de la organización del primer foro sobre Consumo de sustancias psicoactivas ilícitas y su perspectiva en la Salud Pública (agosto 29 y 30).