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Según la Encuesta Nacional para el Consumo de SPA (2001) la edad de inicio en las drogas en Colombia es de 14,8 años para la marihuana y la cocaína, y de 14,4 años para la heroína. Con situaciones extremas como Arauca y San Andrés que registran edades promedio de 11 y 10 años, respectivamente. Así las cosas, nuestros niños y adolescentes son quienes más sufren el flagelo de la droga, exigiéndose una labor irrenunciable del Estado en este sentido, desde la prevención escolar.
El hombre a las enfermedades responde según sus posibilidades científicas: los leprosos, en los albores de la medicina, debían llevar una campana para avisar su llegada, y en la Edad Media los reyes decían poseer poderes curativos y con "el rey te toca y Dios te cura", el enfermo podría sanar.
Hoy los países avanzados en políticas para el consumo de las drogas esperan que el genoma humano dé respuestas más efectivas para conducir sus programas de prevención y tratamiento. Colombia, por el contrario, planea penalizar el consumo de dosis mínima de drogas, remembrando a la Edad Media en la que "el juez te condena y la ley te cura", ello en penosa contravía de los actuales dictámenes de la ciencia y la técnica. No podemos devolvernos a la época en que trataban como delincuentes a los enfermos, menos si pueden ser niños.