País de 'metelones'

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De todo un poco

La realidad del consumo es innegable, y si bien la marihuana y la cocaína son las drogas que 'pican en punta' entre los consumidores, los expertos sostienen que el abuso de basuco y heroína, con índices que no superan el 2 por ciento, son hoy el principal motivo de ingreso a tratamientos de rehabilitación. "El basuco subió de estrato y ahora no solo lo compran personas de muy bajos niveles sociales sino ejecutivos y profesionales de estratos altos", asegura Uribe. Esto lo confirma un estudio del Ministerio de Protección, pero según Aldemar Parra, asesor de la Política Nacional para la Reducción del Consumo, "Son muy pocos los que de verdad aceptan que son adictos pese a que su uso viene creciendo". Para Parra esto demuestra que hay subregistros en la materia y que el problema podría ser más grave .

"La realidad es otra -asegura-. El basuco y la heroína son drogas muy adictivas".

Según la Corporación Nuevos Rumbos, el consumo se ha diversificado y los compradores tienden a usar un mayor número de sustancias -marihuana, cocaína, solventes e inhalables, tranquilizantes-. "Los que deciden aventurarse en el mundo de las drogas quieren probarlo todo y casi todos tienen menos de 20 años", dice Augusto Pérez, director de la Corporación.

En general, los jóvenes no se "casan" con una sola droga y prefieren experimentar con varias de diversas características. Margarita, actualmente en rehabilitación, cuenta que nunca dejó una droga por otra: "Las usaba todas al tiempo, fumaba dos cigarrillos de marihuana diarios y metía 'perico' día de por medio, lo mismo que 'sacol' -dice-. El 'popper' era para las rumbas; el opio solo cuando podía pagarlo y también comía pepas, pero las bajaba con trago para que se estallaran en el estómago e hicieran efecto".

Según el psiquiatra Rodrigo Córdoba, vicepresidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, difícilmente hoy se encuentran jóvenes adictos a una sola sustancia. Sostiene que muestreos hechos en distintos países indican que en el 75 por ciento de los consumidores existe abuso de más de una sustancia. "A diferencia de los años ochenta cuando el consumo era básicamente de marihuana, hoy predomina el policonsumo: mezclan y abusan de varias sustancias tóxicas -explica Carlos Martínez,  psiquiatra experto en adicciones-. Lo preocupante es que son los jóvenes los que están en esta onda y los que experimentan con toda clase de sustancias sintéticas cuya calidad, concentración y composición se desconoce, lo que pone en grave riesgo su salud".

Conocedores del tema destacan con preocupación que el mercado de las drogas está invadido por sustancias que generan más dependencia a largo plazo. Hoy el verbo experimentar se conjuga con fármacos de uso psiquiátrico, antidepresivos, esteroides anabólicos, tratamientos hormonales y hasta medicamentos de uso veterinario, como el anestésico ketamina. "La gente está metiendo de todo y hemos encontrado casos de niños de nueve años consumiendo productos de limpieza -relata el toxicólogo Uribe-. La situación es alarmante pues lo que buscan es sentir reacciones distintas en su cuerpo y no hay controles legales que impidan estos nuevos consumos".

Según la Encuesta Nacional de Salud (2003), el 2,3 por ciento de los encuestados aceptó que usaba este tipo de drogas y, un año después, la Encuesta Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas, hecha con escolares, indicaba que la cifra se había cuadruplicado: 9,9 por ciento. Hoy el porcentaje puede estar en 20 por ciento. En buena parte, el crecimiento se debe a las facilidades de acceso. 

CAMBIO averiguó con jóvenes de entre 14 y 19 años sobre el consumo de este nuevo tipo de drogas y comprobó que conseguirlas es muy sencillo. No solo sus ingredientes pueden adquirirse en droguerías, supermercados o en ciberfarmacias en Internet, sino que los traficantes las comercializan en presentaciones sencillas que van desde pastillas hasta parches, y al principio las regalan para estimular la compra. "Uno escribe a una de esas páginas de Internet y le llegan a domicilio sin que nadie pregunte ni diga nada -cuenta Mónica, de 18 años-. Por eso consumirlas no es sorpresa, la sorpresa es no hacerlo con tantas facilidades". 

Muy pronto

Aparte del fácil acceso y de la amplitud de la oferta, uno de los aspectos más graves es que el consumo está empezando a edades muy tempranas. Si en 1993 el de alcohol, cigarrillo y sustancias ilícitas como la marihuana y la cocaína empezaba en la adolescencia, hoy la edad de inicio es en la preadolescencia, entre 10 y 11 años de edad.

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