El ultimate, un deporte donde la tolerancia es el principal protagonista, causa furor entre los universitarios.
Todos en pantaloneta sobre la verde grama. Todos con el sudor estampado en sus camisetas. Todos con el jadeo que produce llevar al cuerpo a sus límites. Todos corriendo detrás de un plato que gira por los aires y que hipnotiza su atención.
No, no es un partido de fútbol ni un cotejo de baloncesto. Es un enfrentamiento de ultimate, un deporte donde el frisbee hace las veces de pelota y donde los mismos jugadores son los encargados de impartir justicia. Un deporte de equipo en el que, a diferencia de muchos otros, el contacto físico no está permitido.
El ultimate lo disputan dos equipos integrados por siete jugadores y los cambios son ilimitados. El terreno en el que se enfrentan debe ser plano y sus dimensiones no deben ser inferiores a los 11 metros de ancho por los 23 de largo. En varias universidades, la cancha de fútbol hace las veces de campo para el ultimate.
El juego consiste en que un jugador llegue hasta la zona de anotación del equipo contrario con el frisbee en sus manos. Por supuesto, la esencia del juego es que el disco vuele y los jugadores corran, así que la manera de avanzar es mediante pases con el platillo. El ultimate es un deporte que mezcla la habilidad de los lanzamientos del frisbee con la velocidad atlética de los jugadores.
Otra de las razones por las cuales este deporte ha alcanzado tanta popularidad, es que además de las ganas, se necesita el mencionado frisbee y un campo abierto para practicarlo. Además, al ser un deporte que carece de contacto físico, permite que tanto hombres y mujeres lo jueguen, llegando incluso a ser un deporte muy popular en categorías mixtas.
Pero más allá de sus reglas, este deporte basa su singularidad en el espíritu de equipo y la convivencia. "Es un ejercicio importante para mejorar la tolerancia. El hecho de que no haya árbitros obliga a los participantes a llegar a un mutuo acuerdo", asegura Luis Eduardo Caldero, jefe del departamento de deportes de la Universidad EAFIT de Medellín, una de las pioneras en la implantación del ultimate en los campus de las universidades colombianas.
De aquí y de allá
Estas son algunas de las razones por las que cada vez más son los universitarios que han encontrado en el ultimate su deporte de cabecera. "Frase de jugador". Y no son sólo algunos centros universitarios los que están engomados, la fiebre del disco giratorio ya ha contagiado a los bogotanos, a los paisas, a los santandereanos, a los costeños, en fin, a todos los estudiantes del país.
En el III Torneo Internacional Ultimate que tuvo lugar durante el mes de septiembre en la Universidad Eafit, varias universidades de Colombia y del exterior hicieron presencia (ver recuadro), dejando en claro que el ultimate dejó de ser una moda universitaria, para convertirse en uno de los deportes favoritos de los estudiantes. Al final 498 participantes del continente deleitaron al público paisa con sus precisos lanzamientos y sus intrépidas atrapadas.
El evento, que alternó con el II Torneo Nacional Colegial, ya tiene preparada su edición de este año. "Para septiembre de este año, esperamos contar con los mismos participantes del año anterior, más otros invitados de Estados Unidos y México", anunció Calderón. Los 14.000 jugadores de este deporte que hay en Colombia, permiten asegurar que en el sur del continente Colombia es la segunda potencia, detrás de Venezuela que lleva un par de años más engomado con el tema del platillo volador.
Pero además de eventos nacionales, el calendario colombiano ofrece torneos locales interuniversitarios que son los que permiten que el ultimate se renueve y viva en un constante aumento de su nivel. Torneos como la Copa Javeriana, son insignia de un deporte que cada vez gana más seguidores. Todo por cuenta de la tolerancia, las sanas intenciones de hacer deporte, pero sobre todo por pasar un buen rato tanto con los integrantes del mismo equipo como con los contrarios.
Todos al ultimate
Estas fueron las universidades participantes del pasado torneo nacional organizado por Eafit.
Medellín: Universidad de Antioquia, Universidad Nacional de Colombia, Universidad EAFIT, Politécnico Jaime Isaza Cadavid.
Bogotá: Universidad de la Sabana, Universidad de los Andes, Universidad Javeriana, Universidad Pedagógica y Politécnico Gran Colombiano.
Barranquilla: Universidad del Norte.
Internacionales: U.L.A (Venezuela), Carabobo (Venezuela) y Panamá.