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Alguien en Huila está intentando sepultar las irregularidades que se cometen en el Hospital Universitario de Neiva Hernando Moncaleano Perdomo, la empresa más grande de ese departamento.
El principal denunciante de ellas, recibió amenazas de muerte y Germán Hernández, editor investigativo de El Diario del Huila, medio que desde 2005 le viene haciendo seguimiento al tema, tuvo que dejar la ciudad hace pocos días.
El caso se centra en la gerencia de Jorge Mauricio Escobar, quien administró durante tres años un presupuesto superior a los 150.000 millones de pesos sin control alguno.
Aunque Escobar tenía la potestad de hacer compras directas hasta por 1.000 salarios mínimos sin autorización de la junta directiva, no contaba -como es usual- con un comité de compras generales y, en el caso de equipos científicos, con una junta de médicos que justificara las millonarias negociaciones.
El criterio del gerente Escobar era el que mandaba y seleccionaba proveedores o productos. Así realizó miles de órdenes de compra que abarcaban desde las verduras y los huevos hasta medicamentos y sofisticados equipos de cuidados intensivos.
Hoy le siguen siete investigaciones judiciales; Escobar está tras las rejas y un contratista fue condenado luego de acogerse a sentencia anticipada. Además, hay un proveedor prófugo y otras cuatro personas se encuentran vinculadas al proceso.
Para que no se silencie la información, siete medios informativos, El Diario del Huila, El Nuevo Día, La Patria, El Espectador, Semana, EL TIEMPO y Cambio, bajo el Proyecto Manizales (PM), se unieron para seguir con las pesquisas y ya hay nuevas y escandalosas revelaciones.
Hilos políticos
Es un hecho que lo sucedido en Neiva es de mayores proporciones. No sólo en términos económicos, en los que ya hay cálculos que superan los 12.000 millones de pesos, sino también en el calibre de los personajes que podrían haberse beneficiado.
"Ya hay pruebas para vincular a altos funcionarios y miembros de la junta directiva del Hospital y hay indicios de que parte de esos dineros pudieron haber financiado campañas. Hacia allá apunta la investigación", le dijo Germán Rozo -hasta hace poco director de Fiscalías del Huila- al pool de medios.
Escobar llegó a la gerencia del Hospital en septiembre de 2003, seleccionado por el entonces gobernador Juan Cárdenas, a pesar de la difícil situación en la que quedó el anterior centro que había gerenciado meses atrás: el Hospital de La Plata.
Aunque el senador conservador Hernán Andrade le dijo hace unos meses al programa regional Noticias 7:30 que él había recomendado a Escobar para el cargo, el jueves aseguró que fue Cárdenas quien armó la terna de candidatos. No obstante, reconoció que tiene con Escobar una "vieja y linda amistad", aunque se ha distanciado de él.
Desde el comienzo de su gestión, el gerente presentaba a la junta del Hospital informes optimistas, mientras contenía inconformidades del sindicato, otrora beligerante.
Sólo a finales de 2005 empezó a ser cuestionado. Un médico denunció en el despacho del nuevo gobernador, Rodrigo Villalba, sobrecostos en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) donde se estaban invirtiendo más de 2.000 millones de pesos. Le mostró, por ejemplo, cómo Escobar compró a intermediarios nueve equipos entre 35 y 40 millones de pesos por encima del precio que ofrecía el mercado. Las camas y los monitores se adquirieron mediante una triangulación al doble y el triple de su valor. Hoy varios de estos equipos no funcionan.
En entrevista con el pool de medios, Villalba trató de explicar por qué no tomó ninguna decisión administrativa, pese a las denuncias. "El tipo manipuló información. Pintaba pajaritos de oro. Uno delega y yo confío en lo que me dicen mis delegados en la junta, también en los controles de una empresa", dijo.
Ante la falta de atención, el médico acudió a políticos locales y a El Diario del Huila, que reveló nuevas irregularidades. Pero nada pasó. Villalba dice que "Escobar era un funcionario de período fijo y no se podía remover". Esto es cierto. Sin embargo, es inexplicable que ni sus dos delegados, ni la jefe de control interno del Hospital, Melba Charry, prima del Gobernador, ni el revisor fiscal Carlos Barrero, tesorero de la campaña de Villalba, alertaron sobre los manejos de Escobar. Estos funcionarios siguen vinculados al Hospital.
Tampoco nadie se enteró de que por cuenta de estos desaciertos, en diciembre de 2005 murieron varios pacientes en la UCI, pues se generó "una emergencia grave con una bacteria llamada Acinetobacter calcoaceticus", según asegura una carta enviada a la junta por un internista. Aun así, Escobar terminó su período en septiembre de 2006.
Meses antes, el gerente presentó, para buscar su reelección, un superávit de 39.000 millones de pesos. Esto le valió felicitaciones del Ministerio de Protección. Pero el Gobernador no apoyó su nueva candidatura, pese a las muchas gestiones que hicieron a su favor, incluida una consulta del senador Andrade.
La nueva administración encontró que en realidad había un déficit de más de 16.000 millones de pesos. Además, descubrió que algunas concesiones se entregaron en forma irregular. Por ejemplo, el parqueadero se cedió por 6 años a cambio de que el concesionario hiciera obras por menos de 100 millones de pesos. Se calcula que el contratista recaudará más de 1.500 millones de pesos.
La Fiscalía evalúa si en este y otros casos se cometió algún delito. Cuando Escobar terminó su período, un fiscal ordenó su captura y las de varios contratistas, pero el ex gerente alcanzó a huir. Luego, uno de los contratistas confesó que le entregaba parte de los sobrecostos. Por esta razón, la semana pasada la Procuraduría inhabilitó en primera instancia a Mauricio Escobar para ocupar cargos públicos por 20 años.
El funcionario acordó entregarse y a cambio de colaborar, logró algunos beneficios. "Nos dijo que iba a dar nombres de personas importantes, pero no cumplió, por eso se le negó la detención domiciliaria", indicó el ex director de Fiscalías del Huila Germán Rozo.
El fiscal general, Mario Iguarán, pidió que el proceso fuera trasladado a un fiscal anticorrupción de Bogotá que tiene menos de un mes -antes de que venzan los términos- para resolver su situación jurídica. En Neiva no creen que en tan poco tiempo el nuevo fiscal pueda conocer el caso y se preguntan quiénes serán los peces gordos que estarían tras el saqueo del hospital.