RAÚL REYES, miembro del secretariado de las Farc, califica como una burla el reciente anuncio del presidente Álvaro Uribe en el que autoriza a los familiares de 57 secuestrados -políticos y oficiales y suboficiales del Ejército y la Policía- para buscar contactos que permitan su liberación. Advierte que no recibirán a ningún funcionario o emisario del Gobierno, que Ingrid Betancourt está en el país y que los secuestrados están en buenas condiciones de salud. Sobre la condena de la guerrillera Sonia por una corte de Estados Unidos dice que no es más que un chantaje de los dos Gobiernos a las Farc que, pese a lo que dice el Ejecutivo, están más vivas que nunca.
CAMBIO: ¿Qué piensa de la autorización que el presidente Uribe dio a algunos familiares de secuestrados por las Farc para adelantar gestiones para su liberación?
RAÚL REYES. Me parece una burla con los familiares y con la inmensa mayoría de los colombianos que quieren la libertad de los canjeables. Nombrar a los familiares de los prisioneros para que ellos nos busquen, no tiene nada de importante. Nos interesaría mucho conversar con ellos pero no podemos llamarnos a engaños: los familiares de los prisioneros no son el Estado, no son el Gobierno y por lo tanto no pueden solucionar nada.
¿Pero las Farc han recibido alguna petición de los familiares para que los reciban?
Que yo conozca no ha llegado ese tipo de solicitud, pero eso puede resolverse de otra manera y no pidiendo autorización al presidente Uribe. No vamos a recibir a nadie que venga en nombre o en representación del Gobierno.
El Presidente dijo hace poco que había enviado un emisario para hablar con ustedes y que ustedes se habían negado al diálogo. ¿Es eso cierto?
Las Farc no han recibido a nadie del Gobierno, llámese facilitador autorizado o vocero, ni lo recibirán mientras no se retiren las tropas de los municipios de Pradera y Florida.
¿Eso quiere decir que desisten de la idea de un intercambio humanitario?
Al contrario. Las Farc mantienen su indeclinable voluntad y disposición para el acuerdo humanitario, siempre y cuando el Gobierno acceda a la desmilitarización de los municipios de Pradera y Florida, en el Valle.
¿Esa es su posición y no la cambian?
El requisito es el despeje, no hay términos medios. Sin ese requisito es absolutamente imposible hacer el acuerdo humanitario.
¿Qué piensan las Farc de la orden del Presidente de rescatar a los secuestrados por la vía militar?
Es una locura. Uribe sólo quiere la guerra y cerrarle todos los espacios al acuerdo humanitario. Esa es su responsabilidad. Por eso celebramos todas las expresiones que hacen los familiares, los amigos del canje, la comunidad internacional.
A propósito de los buenos oficios de la comunidad internacional, Italia ofreció su territorio para que delegados del Gobierno y de las Farc se reúnan con miras a lograr un preacuerdo. ¿Qué piensa de esa propuesta?
Las Farc agradecen a Italia y a todos los Gobiernos que ofrecen sus países para que los nuestros vayan allá, pero en este momento no hay condiciones. Nosotros creemos que el conflicto y todos sus derivados deben resolverse en Colombia. Por eso insistimos en la desmilitarización de Pradera y Florida.
¿Qué papel deben jugar países amigos del acuerdo humanitario como España, Francia y Suiza?
Invitamos a los Gobiernos amigos del acuerdo a que lo hagamos realidad mediante presión internacional para que el Gobierno no siga tendiendo más cortinas de humo con el propósito de dilatar un proceso y un problema que debió resolverse muchos años atrás.
El Presidente dijo hace poco que las Farc sacaron de Colombia a Ingrid Betancourt. Si es cierto, ¿dónde la tienen?
Uribe dice cualquier cosa y ahora se inventó que Íngrid está por fuera. Ella está en Colombia y jamás la hemos sacado del país.
Los familiares de los secuestrados viven angustiados porque no tienen pruebas recientes de su supervivencia. ¿Cuál es su estado de salud?
Todos los prisioneros se encuentran bien en medio de las condiciones propias del lugar de cautiverio, pero están muy preocupados y se sienten olvidados por el Gobierno. Todos ellos son servidores del Estado, unos con el uniforme y otros sin él, y hoy sólo encuentran la indiferencia y la arrogancia del Gobierno y la irascibilidad de Uribe.
El Gobierno ha dicho que las Farc están arrinconadas, que estamos en la etapa final del conflicto y que por eso ordenó arreciar las operaciones militares...
Esa no es más que una afirmación producto del desespero, puro desespero de Uribe porque no ha logrado los objetivos que prometió cuando llegó a la Presidencia. Va para cinco años en eso pero las Farc están más vivas que nunca. Uribe no conoce otra palabra que guerra y más guerra.
¿Ustedes acaso no están en lo mismo?
Las Farc seguirán luchando por la paz con justicia social el tiempo que sea necesario, y como componente de ello vamos a persistir en el canje de prisioneros.
¿Qué piensan de la visita del presidente Bush a Colombia y otros países del vecindario?
Es un espaldarazo a Uribe. Se apoyan uno al otro porque los dos están muy desprestigiados en el mundo, que los ve como los protagonistas de la guerra. Por eso los dos están solos y no les queda más camino que darse apoyo mutuo. Bush va donde hay gobiernos títeres que defienden los intereses del imperialismo norteamericano.
A propósito de Estados Unidos, la guerrillera Sonia acaba de ser condenada en una corte de ese país por narcotráfico. ¿Es una advertencia a las Farc?
A Sonia no la han encontrado culpable de nada, lo que hay contra ella es un montaje, un juicio político montado por los gobiernos de Uribe y de Bush con el cual pretenden chantajear a las Farc. No hay más.