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2. Un fracaso de las instituciones: insuficiente funcionamiento del sistema de regulación del sistema bancario, infraestructura jurídica y sistema financiero; insuficiente protección de los derechos de propiedad, falta de transparencia y normas inadecuadas para establecer los balances.
3. Un fracaso de la moral que subyace a los fracasos de los mercados e instituciones: capitalismo de compinches y de mafias, sobornos y corrupción, falta de confianza y de responsabilidad social, excesiva codicia de las inversiones o las instituciones.
Dunning ha estudiado estos factores en siete países con problemas -Japón, Corea, Indonesia, Tailandia, Hong-Kong, Malasia y Rusia- y ha comprobado que, en todos ellos, se produce un fallo en los tres niveles -aunque en puntos distintos en cada caso-. Ha intentado establecer la relación del fracaso en el ámbito económico e institucional con el fracaso en el ámbito moral. Al hacerlo ha podido demostrar la existencia de los siguientes conjuntos de relaciones:
- La infraestructura comercial inadecuada suele estar relacionada con corrupción y con intereses propios excesivos.
- El funcionamiento desproporcionado en el plano de las macroorganizaciones, con falta de honradez y engaño, carencia de confianza y de lealtad de grupo.
- Las deficiencias en el sistema jurídico, por ejemplo en relación con la prevención de los delitos, se relacionan con el capitalismo de casino.
- Un inadecuado sistema bancario, financiero y de rendición de cuentas, unido al oportunismo, la desidia y la indisciplina.
- Una inadecuada arquitectura social, junto con la indiferencia respecto a las necesidades de otros y a una falta de responsabilidad social.
- Deficiencias en la protección de los derechos de propiedad.
De todo esto se deduce que la ética, no es algo marginal ni artificialmente establecido, sino que, con razón, se habla a este respecto de un Orden Marco Ético, de una "Moral Framework», que está en interdependencia con los mercados como con los gobiernos, con las asociaciones intermediarias como con las organizaciones supranacionales.
Con la palabra ética no se denotan únicamente "apelaciones morales" desde el exterior, sino una actuación moral de los actores desde el interior. No obstante, también se necesita muchas veces en la economía, como en estos momentos en la Bolsa, la presión del sufrimiento, para generar la presión a favor de la reforma, que puede llegar a convertirse en fuerza política. Las protestas contra la globalización han suscitado la cuestión de la aceptación social del nuevo sistema económico globalizado. Esta aceptación no estaría todavía garantizada si las empresas y los mercados globales, los gobiernos nacionales, las instituciones suprarregionales y las organizaciones de intermediarios funcionasen con eficiencia. Hoy se plantea con razón la pregunta sobre el Orden Marco Ético subyacente, que desde luego no debe equipararse a una juridización de la ética en todos sus detalles.