Buen provecho

Camilo León, estudiante de séptimo semestre de  Arquitectura, apenas si tenía tiempo para comer en medio de los afanes que implicaban sus clases en la universidad. Sometido a un horario irregular de  almuerzos a medias y de comida chatarra, en poco tiempo comenzó a padecer los desórdenes de su alimentación y la baja calidad de ésta e inevitablemente cayó enfermo con una úlcera avanzada. "La verdad es que mi alimentación no era de lo mejor pero me llenaba, comía muchas hamburguesas y fritos para salir del paso", afirma.

Según varios nutricionistas, existe un gran porcentaje de estudiantes que se alimenta mal o a medias y toma bebidas que no aportan ningún beneficio por sus escasos nutrientes y calorías y además muchas de ellas dificultan las funciones gástricas o digestivas como el café y las gaseosas, incluso, estas últimas  proporcionan una cantidad innecesaria de azúcar al organismo. Los expertos también señalan que ciertos jugos que se consiguen envasados en supermercados tienen una concentración vitamínica reducida y a veces inexistente. Por la misma línea también está el tema de las comidas rápidas que tanto en colegios como en universidades se ha masificado su consumo, al igual que la ingesta de lo que comúnmente se conoce como galgerías, porciones de dulces, tortas, galletas, chocolates y bocadillos que entretienen el estómago, pero que de ninguna manera suplen el valor proteínico de los s alimentos. "El cuerpo de un estudiante requiere un mayor aporte de calorías y nutrientes. Por eso el menú de la comida chatarra le descompensa con fatales consecuencias para su actividad académica", expresa Vivian Romero, médica nutricionista.

Dentro de las principales recomendaciones que dan los nutricionistas para mantener una alimentación buena y equilibrada, para confrontar el tren de vida universitario, está la de diversificar los alimentos, realizar varias comidas al día y tomar entre un 10% y un 15% de alimentos proteicos (origen animal y vegetal), incluir grasas insaturadas en proporción adecuada y reducir el consumo de alimentos con grasas saturadas y colesterol. Además ingerir bebidas como jugos naturales, agua, leche o suplementos con vitaminas. "También es muy importante consumir alimentos frescos y ricos en fibra y  evitar los precocidos y refinados", recomienda Armando Caicedo, nutricionista.

Los expertos sugieren por igual, darle mucha importancia al momento de tomar el desayuno ya que éste es fundamental para preparar al cuerpo ante la faena del día. "Las frutas son una buena opción, además de cereal, pan, huevos, leche o jugos naturales o también chocolate", asegura Caicedo.

Las opciones para alimentarse bien son muchas y están a la mano de cualquier estudiante, sólo se necesita  ser más considerado con el organismo y no someterlo a  un festín de que para nada le sirve al cuerpo.

 

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