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"Lo que buscaba estudiar era una carrera que cuando la terminara fuera fácil engancharme en el medio laboral. Mejor dicho que no fuera tan competida o por lo menos fuera más fácil ejercerla para recuperar la inversión que se genera durante todo el tiempo de estudio" afirma Silvia Viviana Rodríguez, estudiante de primer semestre de Negocios Internacionales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.
Ideas y pensamientos de este tipo se han hecho más frecuentes entre los jóvenes aspirantes a ingresar a la universidad. Es más, se ha convertido en un factor determinante que incide mucho al momento de decidir qué se va a estudiar. Por eso como una verdad a gritos hoy más allá de continuar una tradición familiar, una vocación, o adquirir un estatus social lo que buscan los jóvenes es estudiar carreras prácticas para ellos, que sea de provecho e inmediatez su ejercicio profesional en el país, y que además les permita una rápida y exitosa inserción en el competido mercado laboral.
¿Pero cuáles son esas carreras que a mediano y largo plazo tendrá mejor futuro? Es decir, ¿cuáles son esas áreas que van a ser de mayor desarrollo a unos cuantos años y que el mercado requerirá para permitir no sólo un desarrollo económico sino un desarrollo sostenible y justo?
Para Gabriel Burgos Mantilla, viceministro de Educación Superior "es difícil predecir, pero hay unas tendencias que señalan unos caminos. La primera, el desarrollo de las carreras técnicas profesionales y tecnológicas que forman en ocupaciones y que, como vimos en el último informe del Observatorio Laboral para la Educación, los graduados en estos campos han tenido un incremento porcentual en la remuneración, lo cual nos indica que están siendo reconocidas y solicitadas". Burgos añade que "una segunda tendencia es el desarrollo de nuevas tecnologías y de la genética, donde habrá muchas oportunidades. Igualmente, creo que en las carreras relacionadas con los sectores del agro habrá conveniencias, pues también allí ha llegado el impacto de las nuevas tecnologías y genética"
Por su parte, el vicerrector de la Universidad del Rosario, José Manuel Restrepo Abondano, considera que definir qué estudiar hoy, implica considerar aquellas áreas del conocimiento que tengan una respuesta a las necesidades del sector productivo y al contexto social en que se desempeñarán estos profesionales no solo en el ámbito nacional, sino en el global. En tal sentido advierte que "se privilegiarán áreas como el medio ambiente, la biología, la medicina, las relaciones internacionales, la gerencia en un contexto global, las finanzas y el comercio internacional, carreras con alto uso de tecnología, la gestión y el desarrollo urbano y carreras que se encaminen al estudio y desarrollo de regulaciones trasnacionales. De igual manera carreras como psicología, sociología y otras del área humanística, darán respuesta al mundo cambiante y convulsionado de hoy".
Para destacar, los analistas aseguran que las carreras ambientales tienen una muy buena posibilidad, ya que las empresas y el mundo entero han tomado conciencia de la importancia de preservar y aprovechar al máximo los recursos naturales. Por eso no es extraño que profesionales de esta disciplina sean requeridos con mayor prontitud. Y más cuando las certificaciones de calidad ambiental hablan bien de las empresas aparte de generarles determinados beneficios tributarios. Así, estudiar Ingeniería Agrónoma, Administración de Proyectos Empresariales Agroindustriales, Ingeniería Agrícola, Agronomía y Zootecnia, Ingeniería de Producción Animal, Ingeniería de Producción Agrícola, o Administración en Gestión Ambiental, por nombrar algunos ejemplos, es de tal importancia que ha venido en prometedor ascenso respecto a las necesidades del país y la sociedad.
Algunos directivos de la Universidad de Antioquia consideran que más allá de ver las necesidades del mercado, las nuevas carreras deben tener peso en las necesidades de la sociedad. Por eso la oferta de programas en esta institución, que ya cuenta con 48 programas acreditados, se hace a través de la autoevaluación, articulado en el Sistema Nacional de Acreditación de Programas.
Además se debe tener en cuenta también que las tendencias en las carreras de mayor selección también obedecen a la moda y esto ha cambiado por la coyuntura actual del país. Por ejemplo, en los 80 la Geología tuvo una gran demanda y se perfilaba con un prometedor futuro hasta cuando el difícil orden público en varias ciudades desestímulo su oferta.
Finalmente, ante la inquietud de si hoy es posible encontrar un punto de equilibrio entre lo que se quiere y conviene, Restrepo Abondano señala "desde luego que es posible ya que incluso las áreas más tradicionales deben responder a criterios de pertinencia y por eso han ido modificándose, de tal manera que un estudiante siempre encontrará la posibilidad de estudiar carreras que le gusten y que tengan un factor de oportunidad para su desempeño laboral".