El platillo volador

(Página 1 de 2)

Todos en pantaloneta sobre la verde grama. Todos con el sudor estampado en sus camisetas. Todos con el jadeo que produce llevar al cuerpo a sus límites. Todos corriendo detrás de un plato que gira por los aires y que hipnotiza su atención. 

No, no es un partido de fútbol ni un cotejo de baloncesto. Es un enfrentamiento de ultimate, un deporte donde el frisbee hace las veces de pelota y donde los mismos jugadores son los encargados de impartir justicia. Un deporte de equipo en el que, a diferencia de muchos otros, el contacto físico no está permitido. 

El ultimate lo disputan dos equipos integrados por siete jugadores y los cambios son ilimitados. El terreno en el que se enfrentan debe ser plano y sus dimensiones no deben ser inferiores a los 11 metros de ancho por los 23 de largo. En varias universidades, la cancha de fútbol hace las veces de campo para el ultimate.

El juego consiste en que un jugador llegue hasta la zona de anotación del equipo contrario con el frisbee en sus manos. Por supuesto, la esencia del juego es que el disco vuele y los jugadores corran, así que la manera de avanzar es mediante pases con el platillo. El ultimate es un deporte que mezcla la habilidad de los lanzamientos del frisbee con la velocidad atlética de los jugadores. 

Otra de las razones por las cuales este deporte ha alcanzado tanta  popularidad, es que además de las ganas, se necesita el mencionado frisbee y un campo abierto para practicarlo. Además, al ser un deporte que carece de contacto físico, permite que tanto hombres y mujeres lo jueguen, llegando incluso a ser un deporte muy popular en categorías mixtas.

Página 1 de 2 12Siguiente »
Publicidad
Enlaces de texo